15 agosto 2007

Así somos los hondureños

Hace un tiempo, el señor Carlos Kasuga Osaka, Director General de Yakult, fue invitado para que disertara sobre “Los Aspectos más Importantes de la Cultura Empresarial Japonesa”, presentada en la Primera Convención Nacional de Emprendedores Universitarios Mexicanos. Pues este importante industrial, hijo de inmigrantes japoneses que llegaron a México en los años 30, les explicó que:

“En la cultura empresarial japonesa, para lograr tener éxito lo primordial era OFRECER.
Existen cuatro pasos para ser un empresario de excelencia. Estos pasos son: el bien ser, el bien hacer, el bien estar y el bien tener. 1) El “bien ser”: Honesto, puntual y disciplinado. Por ejemplo: aquí están cerca de 600 personas. Si el conferencista llega 10 minutos tarde, estamos perdiendo 6,000 minutos en esta nación. Por eso no se puede jugar con el tiempo y menos con el tiempo de las demás personas.
El principio fundamental del respeto: si no es tuyo debe ser de alguien. Si esta pluma te la encontraste en un escritorio debe ser de alguien, entonces devuélvela. Si te encuentras con un reloj o un anillo y no es tuyo, debe ser de alguien, si te encuentras una cartera tirada en la calle y no es tuya, debe ser de alguien y si te encuentras en una fiesta una señora, y no es tuya debe ser de alguien. Y si todos respetáramos todas estas cosas, viviríamos mejor. 2) El “bien hacer”: Haz las cosas bien. Si vas a nadar hazlo bien, y si vas a estudiar hazlo bien y si vas a hacer el amor hoy en la noche, hazlo bien, entrégate. 3) El “bien estar”: Las gentes que son un "bien ser" y dan a la familia y a su escuela más de lo que recibieron, llegarán a este paso, y quienes siguen estos tres pasos en este orden, tarde o temprano llegaran a lograr: 4) El “bien tener”.
En cada acto importante de la vida planta un árbol: cuando te cases planta un árbol, cuando nazca un hijo tuyo planta un árbol, cuando entres a la primaria planta un árbol, antes de cualquier evento realmente importante, planta un árbol. Si tu padre y tu madre plantaron un árbol cuando naciste, a ese árbol que tiene ahora unos 20 años, a ese árbol lo quieres. Si, realmente si, porque significa mucho para ti.
Pero si aquel árbol lo siembra el gobierno, me importa un comino y es el mismo. Es importante por eso que cada quien hagamos nuestras propias cosas, para que las amemos.
Por eso, la juventud tiene que ser emprendedora. Nos quejamos de la contaminación y de la erosión de nuestros países, pero si cada quien plantara un árbol en cada momento importante de su vida, el País seria otro.
En un programa de televisión al que me invitaron, yo fungía de traductor y el entrevistador preguntó: ¿cuál es la diferencia entre los trabajadores japoneses y los latinos? Después de que los japoneses terminaron de cuchichear, se levantó el jefe y les dijo: "Hemos visitado muchas empresas latinas y creemos que el trabajador latino es mucho más hábil, pero el día de hoy acabamos de estar en una feria y nos hemos dado cuenta por qué las relaciones entre los obreros y la empresa son tan deficientes.
Lo que vimos en la feria, es que los dos pueblos son iguales: les gustan las peregrinaciones, los tambores, los amuletos, los cohetes, etc., pero ustedes van a los templos a pedir y a esperar, y en el Shintoismo nosotros vamos a ofrecer.
Por eso, nos hemos dado cuenta que los sindicatos de latinos presentan pliego de peticiones y los sindicatos japoneses presentan pliego de ofrecimientos ¡Pequeña pero gran diferencia!
¿A qué me refiero con pliego de ofrecimientos? Si fabricarnos 1000 autos, ofrecemos el año entrante fabricar 1200 ¿Qué ofrece la empresa? Tenemos 5% de errores en la producción, ofrecemos reducirlos al 3% ¿Que ofrece la empresa? Y en base a esos ofrecimientos, las empresas japonesas han logrado un error 0, calidad total y "Just in time" o "Justo a tiempo".
Con pliego de peticiones no es posible, pedimos más días no laborables, más vacaciones, más aguinaldo, que nuestro cumpleaños nos lo paguen triple y no trabajarlo.
Yo conozco a muchos árabes, israelitas y de otras nacionalidades que llegaron a estos países con una mano adelante y la otra atrás, sin amigos, sin conocer el idioma y las costumbres, pero con una fe en sí mismos, en estos países, y trabajaron mucho y ahora son los empresarios de estas naciones.
Pero, ¿Qué pasa en el pueblo autóctono? Vean ustedes el comportamiento en el pueblo de Chiconcuac: hay la fiesta del pueblo, se celebra el patrono del pueblo, y es casi toda la semana de pachanga. ¿Qué hacemos los latinos? El bailongo, los cohetes y las cervezas.
¿Y los árabes? Abriendo sus panaderías desde las cuatro de la mañana, hasta las diez de la noche, y vean a los israelitas trabajando y trabajando. Nosotros no, pues es día de fiesta del pueblo. ¡Cómo! Me va a castigar San Agustín.
Vean la diferencia del trabajo. Vean un domingo de nosotros, juega el América…las cervezas. Los anglosajones arreglando el carro, limpiando, pintando la pared, engrasando la puerta, podando. El japonés arreglando su jardín, trabajando. Nosotros no. ¡Pues es domingo! Y como hoy es domingo; ¡Cómo quieres que trabaje!
La obligación del empresario, los que tuvimos la fortuna de haber estudiado, no es nada más hacer dinero. Es trabajar y trabajar, y dar educación.”


Bueno, aquí quiero parar la larga disertación del señor Kasuga, porque las comparaciones siempre son odiosas; pero como así somos los hondureños por nuestra influencia hispana y no latina. Los latinos tienen su ascendencia de la vieja Italia; así como los galos de Francia, los anglosajones de Inglaterra y la Sajonia.

Cuando vamos a cambiar de actitud, de disposición hacia el trabajo, al bien común, cuándo vamos a ofrecer trabajar más, en vez de pedir reducción de la jornada laboral, si más bien los sindicatos y toda aquella organización que se le asemeje, lo único que saben hacer es irse a la huelga y ahora a las mal llamadas “asambleas informativas”, que no son más que huelgas disfrazadas. Y los sindicatos formados en las instituciones del Estado, estas son las que mandan, porque los funcionarios de estas empresas fueron pésimos negociadores; con el “conque” de que querían tener una administración “tranquila”, les ofrecieron la administración de esas empresas en bandeja de plata. Allí tenemos las consecuencias, para un ejemplo: las organizaciones magisteriales se oponen tenazmente a las auditorías de puestos, porque saben que existen un sinnúmero de “maestros” que ni los conocen en el pueblo. Pero como deben protegerlos por aquello del pago de las cuotas. A propósito de cuotas, ¿habrá tan siquiera un sindicato que haya ofrecido ante la asamblea de afiliados un Estado de Cuentas? ¿Un detalle de qué hacen con esos dineros? ¿Cuándo los verdaderos sindicalistas les van a pedir rendición de cuentas a sus directivos? Mejor hablemos del gobierno que meternos en “camisa de once varas”. No se oye padre.

Hagamos algo por nuestra Honduras, que nos debe de importar en grado superlativo, roguemos al Gran Arquitecto del Universo que nos libere de la corrupción que impera en todos los niveles y en todos los estratos de nuestra sociedad. Dejemos de “volar con las patas para arriba”. Respeten la Constitución, que los que una vez o varias veces han jurado cumplir y hacer que se cumpla, como dicen en mi pueblo: que los “parta un rayo” si no lo hacen. Dejen de jugar a que “yo quiero ser Presidente”, legislen para bien de estas Hibueras que para eso fueron “electos”. Pero no que va, es como arar en el desierto o en el agua; por un oído les entra y por el mismo les rebota, porque los tienen taponado por tanto lisonjero palaciego, que los tienen idiotizados para su propio peculio.

Hasta cuándo… hasta cuándo…

EFRAÍN AGUILAR ZELAYA
eaguilarz2003@yahoo.com.mx

1 Comments:

At 16 agosto, 2007 19:19, Blogger Ardegas said...

Vealo por el lado positivo. Aprendamos a disfrutar más de la vida. Trabajar para vivir, no vivir para trabajar.

 

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