17 julio 2009

Carta abierta para un país en crisis

Tegucigalpa. M.D.C. Honduras.

César Indiano

Escritor y dramaturgo hondureño

Los Hijos del infortunio

Si la opinión de un artista que dedica su vida a la escritura de novelas y obras teatrales, tiene alguna validez en momentos de crisis política, alzo mi pluma y elevo mi voz para hablar en nombre de la cordura, la paz y la dignidad:

Los recientes acontecimientos políticos que en estos momentos nos presentan ante el mundo como una “país anarquista que violenta la leyes y los acuerdos internacionales” nos obligan – inevitablemente – a tomar una postura coherente.

Ahora más que nunca debemos hablar todos aquellos que siempre hemos preferido callar y debemos tomar parte de las acciones todos aquellos que siempre hemos optado por la abstinencia. Lo que está sucediendo en las calles con toda seguridad rebasará los límites callejeros y se convertirá, muy pronto, en un problema real de nuestras casas y de nuestras oficinas.

Creo que solamente los ingenuos, están creyendo que la crisis actual se desvanecerá por cuenta propia. La experiencia nos demuestra que los perturbadores del orden público son además de infatigables, mucho más temerarios que los hombres de paz y bien. Por lo tanto, nuestra participación directa en los acontecimientos que en estos momentos nos abaten no debe estar impulsada por el deseo de vencer y convencer a los alborotadores experimentados, sino, por la necesidad de hacer valer la opinión de la mayoría.

Siete millones de personas calladas pueden ser fácilmente vencidas por una minoría bulliciosa.

Por lo tanto yo digo a los ciudadanos… Si no nos manifestamos abierta y valientemente a favor de las amargas decisiones tomadas por el Congreso de la República en la fecha 28 de junio del 2009, daremos la impresión de que no estamos firmemente comprometidos con las determinaciones de nuestras autoridades.

Aunque no estemos completamente seguros de que los procedimientos para la destitución del ex presidente Manuel Zelaya Rosales hayan sido los correctos y los atinentes, es nuestro deber ciudadano difundir y proclamar nuestra acuerdo absoluto con el espíritu de las acciones, pues el mundo debe tener claro que el país entero estaba al borde de un ataque de nervios producido por los abusos y los irrespetos descontrolados de un hombre que traicionó a su propio pueblo para someterse a los dictámenes de un Proyecto Ideológico Regional, a toda vista incompatible con nuestros principios soberanos de nación independiente.

A juzgar por los hechos, la inmensa mayoría de la población hondureña estaba de acuerdo en que debía hacerse algo para frenar la tiranía populista que el presidente Zelaya venía orquestando al margen de la cordura, de la legitimidad y de la lógica. Sin embargo dicha “mayoría” carece de presencia y de credibilidad porque nuestra participación se ha limitado a murmurar y rabiar al interior de nuestras casas. Haciendo gala de una timidez comprensible, como si creyéramos que las libertades públicas y las garantías cívicas deben ser resguardadas por héroes y por mártires y no por los beneficiarios directos de la democracia que en este caso, somos todos.

Ahora, mientras una minoría de inconformes se toma las calles para protagonizar y publicitar mundialmente sus impertinencias, millones de compatriotas se recluyen en sus casas y no dan la cara ni elevan su voz para aclararle al mundo que no teníamos otra opción.

Que el país, con sus defectos y pobrezas, debía tomar una medida emergente a fin de evitar una humillación. Sólo los que no han vivido en Honduras en los últimos tres años, podrían salir a la defensa de un hombre que no descansó ni un minuto en la tarea enfermiza por instalar un régimen personalista inspirado en ideas e ideologías que no son de nuestro agrado. Un hombre que primero utilizó los canales democráticos para llegar al poder y que interpretó el mandato presidencial como “la oportunidad única” de usurpar las tradiciones institucionales y de burlarse de sus compatriotas.

Más de un millón de votantes liberales acudimos a las urnas en noviembre del 2005, fuimos a hacer valer nuestro derecho cívico de legitimar un presidente y nuestro deber soberano de garantizar una transición pacífica apegada a derecho. Pusimos en manos de un candidato supuestamente decente, un país radiante y lleno de esperanzas pero ¿qué hemos recibido a cambio? Una nación anarquizada, lúgubre, atemorizada – y ahora – amenazada por un mundo sorprendido que se apresura a juzgar desde la distancia unas realidades que desconoce.

El mundo no sabe que Zelaya recibió el país con la deuda externa prácticamente borrada ¿o será que el Club de París ya olvidó las condonaciones y los alivios gestionados por Ricardo Maduro y el Cardenal Rodríguez en el marco de la HIPC?

El mundo no sabe – o será que finge olvidar – que de 1990 hasta el 2005, todos los países y los bancos mundiales obligaron a los gobiernos a invertir sendas cantidades de dinero en el fortalecimiento del Sistema Judicial, en la Reducción y Especialización del aparato burocrático y en la descentralización municipal de los fondos para el desarrollo, especialmente aquellos destinados para el Combate a la Pobreza (ERP).

Los desembolsos del Banco Mundial estuvieron durante los últimos 15 años condicionados al cumplimiento de obligaciones puntuales en lo referente al funcionamiento básico de las tareas de gobierno y – aunque el mundo no lo sepa – para el día que Zelaya recibió la banda presidencial, Honduras ya había consolidado, a duras penas, un estamento creíble y funcional y el país estaba listo para comenzar un período de bonanza y crecimiento económico. Esta bonanza y este crecimiento económico fue el sebo que el ex mandatario utilizó para agenciarse votos a granel. Pero nos engañó impunemente.

Todos, yo mismo, creí posible que el progreso dejaría de ser una ilusión en caso de que el Nuevo Gobierno asumiera las responsabilidades lógicas y las tareas mínimas ¿pero qué sucedió? Fuimos vilmente traicionados y burlados por un individuo que no sólo se desligó de sus obligaciones más básicas sino que – con premeditación y alevosía – provocó el colapso progresivo de todas las instituciones del gobierno.

En estos momentos el país está económicamente invertebrado y no cuenta con recursos suficientes para rectificar el saqueo continuado de un gobernante que se dedicó al despilfarro de los fondos públicos. Cada día, de la Casa de Gobierno egresaron fondos y regalías sin destino seguro y el derroche se convirtió en una personal “política de estado” con fondos ilimitados. Todo, con el visto bueno de un gabinete cómplice que jamás rindió cuentas y nunca se apegó a los procedimientos de ley.

El mundo no sabe que todos los programas de desarrollo están colapsados y que la mora fiscal no tiene nombre. Que Manuel Zelaya no respetó ningún límite legal para el uso del presupuesto y que prácticamente el país debe ser reconstruido a nivel administrativo. Encima de todas estas ofensas y desgracias, convirtió la Casa de Gobierno en un centro de acopio y propaganda para estrechar vínculos ilícitos, alevosos y perversos con peligrosos cabecillas del gobierno venezolano y no conforme con toda la calamidad provocada, creyó que el país entero se quedaría con los brazos cruzados mientras se aprestaba a realizar la perversa maniobra de legitimar su tiranía para obedecer los mandatos de Hugo Chávez.

Afortunadamente Honduras tiene una dignidad mínima que le permite reaccionar a tiempo. Siempre la tuvimos y parece que el mundo lo ha olvidado. Nosotros, dentro de nuestra pobreza y nuestra humildad, jamás nos hemos dejado llevar por las “demencias revolucionarias” lideradas por falsos cabecillas que se auto decretan redentores de las masas sin presentar credenciales morales ni éticas.

Los hondureños jamás nos habríamos percatado de la ceguera internacional sino no nos hubiéramos atrevido a frenar este absurdo “Proyecto Ideológico” que se estaba fraguando en nuestras narices. Sin haberlo programado, somos el primer país que le pone un freno directo al colonialismo ideológico de un tirano abusivo que aparentemente nadie desea enfrentar: Hugo Chávez Frías.

Se trata del “intervencionismo descarado” de un gobernante oscuro y enfermo que se fía de la ingenuidad internacional para humillar a aquellos países latinoamericanos que él considera indefensos. En el pasado (1980) contábamos con la alianza estratégica de los Estados Unidos para detener la infiltración de comandos agresivos que intentaban desbaratar nuestro humilde régimen constitucional. Desde entonces Honduras dejó claramente establecido su papel político y geográfico con respecto a “modelos políticos importados de inspiración marxista” que nunca han sido afines con nuestro interés ni con nuestras necesidades específicas de nación soberana.

Hoy, por razones que desconozco, los mismos Estados Unidos le dan carta blanca a este abusivo desenfrenado que no tiene un minuto para gobernar su propia patria pero que le sobra tiempo para intervenir, en abierto descaro, en los problemas, conflictos y determinaciones de países como el mío, un país, que este sujeto no conoce tan a fondo como lo conozco yo. Un país que no cuenta con el clima ni con la voluntad social para participar en las campañas demenciales de enemistad sin sentido, promovidas por un patriarca latinoamericano que ha convertido a Venezuela en una plataforma de ambiciones desquiciadas y hostilidades fuera de contexto.

Entonces qué hacer…

En primer lugar, llegó la hora para que salgamos a las calles y le digamos al mundo que no queremos el retorno de un gobernante inoperante, traidor, entreguista y abusivo que se aprovechó de la confianza otorgada por la gente para desarrollar consignas gubernamentales que no son de nuestro interés…

No queremos el retorno de un hombre que se ha aliado internacionalmente para perjudicar, asfixiar y desprestigiar a todos aquellos que un día le dimos un voto de confianza a través del sufragio civilizado…

No queremos el retorno de un hombre mentiroso que no ha tenido la honestidad de confesar en la tribuna internacional, las razones por la cuales lo hemos quitado del cargo con el que un día lo honramos…

¿Cuándo se ha visto que un pueblo entero quita a un gobernante por bueno?...

Si la ONU; La OEA o cualquier organismo internacional de relevancia, se empeña en defender emotiva e irresponsablemente a un individuo que ha sido repudiado por todo un pueblo, entonces ¿Cuál es la confiabilidad que estos organismos tienen para un pueblo que ha sido humillado, saqueado y abusado de manera continuada por un tipo que llevó su Proyecto Personal a niveles enfermizos de intolerancia y arbitrariedad? Entonces ¿debemos suponer que estas instancias fueron creadas para proteger a los tiranos, a los irresponsables y a los oportunistas? … si esto es así, entonces Honduras es en estos momentos uno de los países más heroicos del Centro América. Lo cual no nos asombra pues aquí, a diez cuadras, nació Francisco Morazán. Es bueno que esto lo recuerde Arias y Ortega… nosotros somos los paisanos legítimos de Morazán.

Pero se trata de un heroísmo que no hemos buscado, se trata de un heroísmo circunstancial provocado por el pánico internacional de no reconocer que en América Latina se está desarrollando – en las barbas de todos – un Proyecto Político nefasto, bélico, irracional, irrespetuoso y abusivo. Es verdad que somos un país pequeño e inclusive pobre, pero eso no quiere decir que no somos capaces de alzar el pecho y levantar la voz para defendernos de un tirano infatigable que insulta y vocifera a todo el mundo mientras todos los países agachan la cabeza.

En definitiva…

No queremos el retorno de un apátrida que ha sido incapaz de arrepentirse y de pedir disculpas por todos los agravios provocados a un pueblo que ahora no sólo debe lidiar con las calamidades económicas provocadas por su mal gobierno, sino que debe sobreponerse a las amenazas orquestadas por un mundo que ha perdido la cordura, la razón, la decencia y la valentía.

No queremos el regreso de un hombre que nos hizo retroceder treinta años para volver a comenzar de cero. En estos momentos, amargos y penosos, todos los hondureños volvimos a recordar las penurias y el estrés de los años ochenta.

Se revivieron en nuestras mentes aquellos días oscuros en los cuales los toques de queda y las persecuciones estaban a la orden del día… jamás creí que me vería en la obligación de explicarle a mis pequeños hijos el significado de palabras tan horrendas como “huelgas”, “golpes” “estados de sitio” y “cadenas de prensa”… para todos los hondureños esto era un lenguaje del pasado y jamás imaginamos que al depositar nuestro voto a favor de un iletrado irresponsable, estábamos sellando un pacto de retroceso con un sujeto que provocó la ruina total de un país que había dado algunos pasos firmes en la consolidación de su joven democracia…

Si a pesar de estas aclaraciones, los organismos internacionales se empeñan en castigarnos y en bloquearnos, entonces las tareas que siguen para nuestros pueblos son verdaderamente penosas. Y sin embargo hay que asumirlas; en estos momentos debemos estar con los gobernantes sustitutos y alentarlos. Debemos hacernos un solo nudo con el ejército y con todos los hombres de bien que hemos vivido en carne viva, los desafueros y los abusos recurrentes de un gobierno que se había convertido en una insoportable pesadilla.

Hacía más de un año que yo no veía sonreír a nadie, después de la destitución forzada, toda la población recuperó su sonrisa de siempre.

Sería iluso de nuestra parte creer que las milicias – insultadas sin causa y desacreditadas sin razón – van a poder enfrentarse por sí solas a las arremetidas de una alianza internacional que no da señales de buscar la verdad. Llegó la hora para que nuestro pequeño y humilde pueblo se pare con valentía ante las amenazas y las provocaciones de este invasor abusivo llamado Hugo Chávez, que desea pisotear la dignidad de todos los pueblos a vista y paciencia de un mundo que se ha vuelto incapaz de pelear por la democracia y por la libertad.

Por lo tanto…

No queremos el retorno de un hombre irresponsable que deshonró la amistad, el aprecio y la confianza que un día le manifestamos en las urnas…

Elevamos nuestra queja y nuestra alarma al mundo entero y les digo a mis compatriotas:

Llegó la hora de desenmascarar a los tiranos y a los abusivos, llegó la hora para demostrar que detrás de las fachadas noticiosas protagonizadas por alborotadores irracionales, existe un pueblo íntegro, respetuoso, sensato, decente y valiente.

A la comunidad internacional:

Le pedimos y le exigimos una investigación exhaustiva y responsable de todos los eventos que precedieron a la destitución… antes de emitir un juicio y antes de dar una opinión.

La inmensa mayoría de este país está contenta y satisfecha con el curso de los acontecimientos, no por el hecho de querer apañar una decisión turbulenta que quizá presenta lagunas legales, sino, porque a pesar de todo entendimos que nadie vendrá de afuera a defendernos de las humillaciones y los sufrimientos que soberanamente hemos estado padeciendo.

En las últimas décadas Honduras ha demostrado un interés sincero por el establecimiento y la adopción de las normativas democráticas, pero esto no quiere decir que hemos perdido la noción de lo que es un abuso, una humillación y una arbitrariedad. La libre auto determinación de los pueblos no sólo se refiere al respeto de los marcos legales que rigen la conducta pública, también se refiere a la capacidad y al derecho que los pueblos tienen de tomar medidas sabias cuando las circunstancias que nos abaten rebasan los dogmas legales.

Probablemente nuestra decisión de deponer violentamente a un gobernante, no parezca a la vista de los observadores internacionales muy elegante ni muy correcta, pero todas las naciones que se han visto en apuros concordarán conmigo en que en ciertos momentos los hechos superan al derecho. Esto lo sabe perfectamente Estados Unidos, Ecuador, Argentina y Costa Rica. En casi todos los países del mundo se han presentado circunstancias dramáticas en las cuales “la destitución de un mandatario” se vuelve urgente y no negociable.

Y el hecho fundamental de la presente crisis es uno que debe quedar claro: no queremos a Manuel Zelaya como presidente de nuestro país. Entonces ¿Cuál debería ser la postura de la ONU o de la OEA cuando un pueblo grita a los cuatro vientos que ya no soporta a un mandatario?... algo tan sencillo como oír y respetar el clamor de las mayorías sin importar que estas mayorías estén calladas o atemorizadas.

En estos momentos todos los habitantes de Honduras estamos asombrados de la indolencia, la superficialidad y la ligereza con que los organismos y organizaciones internacionales han asumido un problema que solamente nosotros conocemos bien. Sin investigar los hechos y sin indagar a fondo han corrido a juzgar y a dictaminar unas sanciones irresponsables que seguramente nos conducirán a la asfixia ¿ese es el trato que se le da a los pueblos que defienden con valentía la libertad y la democracia? ¿Ese es el trato que merecen los pueblos que todavía se muestran capaces de defenderse de las anarquías y las tiranías?

¿Podemos confiar nuestro destino patrio y nuestro porvenir nacional en unas organizaciones internacionales que defienden ciegamente a los abusivos y a los usurpadores?...

Probablemente ha llegado la hora para que se revisen a fondo los propósitos, el sentido y la razón de ser de todas las organizaciones internacionales que “teóricamente” velan por el bienestar del mundo. Tal vez hacía falta un acto de valentía en un país pobre y remoto como Honduras, para que las potencias y los países ricos evalúen y revisen el funcionamiento real de dichas organizaciones y organismos.

Desde la cómoda visión de unas organizaciones decadentes que no demuestran interés por la verdad ni por la justicia, los infractores somos nosotros y no los abusivos. Consideran una grave infracción que un pueblo humilde y desesperado se agarre de cualquier cosa para no hundirse en las tiranías, pero se hacen de la vista gorda cuando reiteradamente un pueblo emite señales de auxilio.

Para Barak Obama, Oscar Arias, Felipe Calderón y Miguel insulsa resulta fácil decir simplemente “esto es ilegal” pero uno se pregunta ¿los pueblos están obligados a soportar las humillaciones, los abusos y los saqueos de un gobernante sólo para complacer “los buenos modales” de unas organizaciones apáticas?

Los reportes de nuestro deterioro político y de nuestra ruina económica desde que dio comienzo el gobierno de Zelaya, han estado a la luz pública y los conocen todas las agencias de noticias del mundo entero. No es justo que la OEA y la ONU aleguen ignorancia sobre la conducta de un individuo cuyos atropellos son conocidos universalmente.

Este hombre que hoy defienden con tanta gallardía, fue el mismo que llegó a insultarlos en su propia casa en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas.

Es el mismo que ahora trama, a la vista de todos, una Conjura Regional para desacreditar y destruir las instituciones supranacionales que supuestamente defienden la integridad de las naciones libres. Es el mismo hombre que ha aplaudido públicamente los discursos hostiles e irregulares que Hugo Chávez ha proferido contra todas las naciones americanas. Es el mismo hombre que ha expresado insultos y ha ofendido, reiteradamente, la dignidad de personas y naciones que no profesan con su loca doctrina.

Entonces ¿sobre qué fundamentos morales los gobernantes del mundo entero nos quieren obligar a restituir un hombre que tiene sobrados méritos pasa ser demandado, condenado y encarcelado? Bastará con que nos den un compás de espera para reunir todas las pruebas que lo convierten en un delincuente sin escrúpulos ¿Nos obligan a esto porque nos desprecian y nos subestiman? ¿No nos creen capaces de incoar procesos penales contra aquellos que utilizan el poder para delinquir? Si esto así, entonces ¿Cuáles son las bases morales y cuales son los principios que rigen, guían y gobiernan las actuaciones de los Estados Americanos?....

A los medios de comunicación:

Desafortunadamente la decencia no es escandalosa. Yo soy un testigo ocular y un testimonio firme de lo que en verdad ha pasado en mi patria. Soy parte de ese millón de ciudadanos que ha vivido en carne vida la experiencia de empobrecer, retroceder y sufrir por obra de un gobierno ciego y despótico. Juro por mis hijos y por mi nación que este escrito no es un encargo ni una tarea oficial tarifada. Es el clamor espontáneo de alguien que desea sentar un precedente intelectual sobre la verdad de los hechos. Ni tan siquiera se si será divulgado o leído por alguien, pero lo importante es que esta carta será enviada a todos los medios de comunicación nacional e internacional que consideren importante la versión de un ciudadano corriente que escribe motivado exclusivamente por el deseo de que la verdad se imponga sobre la mentira.

Los hondureños iremos a elecciones en noviembre del 2009, otra vez tendremos la oportunidad de elegir un gobernante que tenga credenciales morales y profesionales para darle un viraje de esperanza a un país que en este momento se encuentra oscurecido por la pobreza, la anarquía y la confusión.

Invito a los reporteros del mundo entero para que vengan a mi patria y vean los resultados visibles de una gestión gubernamental inicua y perversa. Vengan a ver lo que hizo Zelaya con mi patria, vengan a ver el colapso de la red vial, la ruina de los hospitales, la deuda externa, el desplome de la educación, el saqueo fiscal, el fracaso del agro y la recesión comercial. Vengan a ver con sus propios ojos todos los daños que un solo hombre le puede causar a millones y después saquen sus propias conclusiones.

Después digan si los hondureños teníamos razones y motivos para sacar por la fuerza a un sujeto se dedicó las 24 horas del día, durante tres años, a arruinar un pequeño país que tiempo atrás lo honró con el máximo galardón que se le puede conceder a un ciudadano.

Entonces ¿de donde saca la prensa mundial y las organizaciones internacionales que aquí estamos esperando a ese delincuente con los brazos abiertos? Mas le vale que no vuelva y él perfectamente sabe a lo que me refiero. Y si vuelve acompañado, en este caso por mercenarios del ejército chavista o nicaragüense, con el perdón de la OEA y de la ONU, nos defenderemos por cualquier medio. Siempre hemos sido un pueblo de paz y bien. Jamás hemos creído en el despotismo de las armas ni en las agresiones directas, pero cuando el mundo da señales de no querer arriesgar ni un pelo en la defensa de nuestra soberanía, no tenemos más opción que agarrar nuestros garrotes y nuestras escobas para decirle al Ejército Hondureño que no están solos y que en la defensa de nuestra soberanía y de nuestra patria ¡Todos somos soldados!

César Indiano

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13 julio 2009

Mel..o drama. Su último acto

Gaspar Vallecillo Molina*

El 8 de mayo 2007 (El Heraldo) escribí “Mel..o drama”, anotando: Vivimos un “teatro del absurdo”, autores y actores con careta política hacen la tragicomedia de país nada serio que sufre estoico las payasadas de los faranduleros.

¿No hay una forma legal de evitar tantas violaciones al Estado de Derecho, haciéndole ver al presidente sus errores y/o sancionarlo por ofender al poder legislativo y judicial cuando no celebran sus abusos?.

¿Porque un Presidente miente y sigue mintiendo sin que nadie lo refute?. ¿Porque nos irrespetan y pretenden que los respetemos?. ¿Yerran sin inmutarse o nosotros no nos inmutamos?.

Carecer de vergüenza y dignidad es vivir en la perversidad.

Inaceptable que la Ley sea violentada por los que abusan del poder político.

El autor y actor principal de este melodrama desde que inicio de su gestión gubernamental monto un circo politiquero embrutecedor para un pueblo que urge de un líder que sepa que “el primer deber de un político es hacerse cargo de sus errores” (Ignatieff), que diligente atienda y entienda que para hacer hay que saber y sino, que recurra a mejores inteligencias para dar las soluciones reales que por décadas se le han negado al que no tiene ni puede.

Solos los gobiernos con hombres capaces y probos pueden dar a un pueblo la luz del progreso.

José Manuel Zelaya Rosales, prófugo del estudio, se negó para si y para Honduras el conocimiento para discernir. Sus ideas falsas y fatuas producto de la improvisación provocaron dolorosa inequidad y con sus decisiones inútiles, malgastó recursos preciosos que nunca nos han sobrado. Le robó la esperanza a los pobres.

Nunca sabremos el costo del Mel…o drama, pletórico de corrupción y soberbia.

Miente y falsea datos fácilmente demostrables y con su comportamiento patológico por el poder, confió en quienes no debió, escucho voces aduladoras y por ellas soslayo lo que un verdadero político tiene que juzgar día a día, como son las personas que le rodean y el sentido de la realidad y de la oportunidad. No tuvo la capacidad de “oír, antes que nadie, el distante ruido de los cascos del caballo de la historia (Bismark). Jineteo el gobierno al trote de los cuadrúpedos que lo desbocaron y lo hicieron avieso a la verdad, la lealtad y la honorabilidad.

Nos polariza al punto del enfrentamiento que puede causar victimas innecesarias. Drama donde participan personajes que ayer oscuros hoy son la sombra de Zelaya en el transitar por nuestra historia como el peor gobernante de Honduras. No tuvo límites ni los busco. El familión presidencial debe ser investigado. Los que le asesoraron están herrados para siempre, sus delitos públicos los sufrirá el pueblo que traicionaron y la patria que ultrajaron.

El ultimo acto del Mel..o drama fue absurdo y provocativo, insultó la inteligencia popular sin conseguir confundirla.

Ahora fuera del poder y de Honduras, para evitar la cárcel sigue mintiendo, insita a la violencia callejera. Sedición. Aplaude que otros gobiernos, la OEA y ONU deslegitimen a Honduras. Apátrida. No importa el costo hasta de vidas con tal de revolcarse en la inmunda impunidad.

Con los delitos cometidos lo hubieran inhabilitado, apresado y juzgado. Fue un error hacerlo victima. Ahora se dirá perseguido político, le darán asilo y seguirá amenazando la paz y democracia que defendemos.

Ojala la justicia no demore en aplicarles el castigo por traicionar la patria, abusar del poder y malversar el erario nacional. Urge incautar los bienes a Zelaya y familia y a los secuaces que ayer intocables hoy por saberse culpables se esconden. Fácil: Que tenias, que tienes, como lo hiciste.

Que caiga sobre ellos para escarmiento de otros, la Ley sin contemplaciones, para que nunca más otro gobernante crea que está sobre ella.

El Mel..o drama terminó pero deja una estigma que no debemos olvidar los hondureños que soportamos casi 4 años a un ignorante con poder rodeado de cuatreros apátridas. Lo que viene es el costo honroso y digno de nuestra libertad y democracia.

Que la cárcel los confine al desprecio por su ignominia. Así sea.

* drgvallecillo@yahoo.com

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15 enero 2009

¿Gobierno de izquierda?

¿De izquierda el gobierno de don Manuel Zelaya?, ¡jamás había escuchado una tontería mayor!; lo que sí es cierto es que hoy por hoy el señor Zelaya preside un gobierno extraviado en un laberinto de contradicciones, incoherencias e improvisaciones.

La retórica izquierdista desde el gobierno cuando no tiene base política cierta no sólo es demagógica sino peligrosa porque genera expectativas; después, cuando la realidad contradice la utopía, vienen las frustraciones y el desencanto que pesca con deleite la derecha, porque le dan la razón y la fortalecen.

Las relaciones con gobiernos de signo revolucionario son excelentes lo mismo que la participación en la ALBA , pero ni esto, ni el enfrentamiento con sectores de la empresa privada no gobiernista, ni siquiera el cacareo antiimperialista, son elementos suficientes para calificar a este gobierno de izquierdista.

Son otros elementos los que definen a un gobierno como tal, comenzando por la seriedad con que se abordan los problemas, la cultura política de sus dirigentes, el respaldo de una estructura partidaria con ideas y accionar democráticos, objetivos de desarrollo definidos más allá de las generalizaciones, en fin, métodos de gestión enmarcados en procesos de planificación y participación democrática.

Aparte de lo anterior un gobierno de izquierda se define por la firmeza con que emprenda un proceso de transformación de las estructuras tradicionales que han servido para dar sostén al atraso, su determinación para impulsar procesos de reforma económica, resolver de raíz las graves carencias sociales y afianzar un desarrollo democrático.

De todo esto nada ha habido en el actual gobierno, sólo tibios y de repente mal encaminados intentos por resolver problemas que saltan por allí; esfuerzos candorosamente bien intencionados que indican que no ha existido el rigor teórico ni la voluntad política para diseñar y ejecutar una estrategia contundente, bien concertada, para enfrentar el subdesarrollo y sustituir los paliativos por medidas estructurales.

No me cabe duda que en el gabinete hay cabezas con luz, destacadas personas con voluntad de hacer buen gobierno cuya designación ha sido un acierto, ¿porqué no trascienden sus frutos?, de repente porque lo que falla es la cabeza principal.

¿Izquierdista el gobierno del señor Zelaya?, felices sus incondicionales con esta marca; lo que pasa es que los niveles de análisis político de nuestros empresarios y dirigentes partidarios son extremadamente elementales.

A este gobierno debe señalársele por lo caótico que es, jamás por ser de izquierda porque definidamente no lo es.


Por Aníbal Delgado Fiallos

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02 diciembre 2008

Precios justos para el pueblo

¡Vaya empresa privada la que tenemos! Están poniendo el grito en el cielo porque el Estado pretende controlar sus abusivas ganancias a costa de este paupérrimo pueblo. Desde que tengo uso de razón vengo oyendo la misma cantaleta de los empresarios mediante la cual se comprometen a impulsar el desarrollo productivo del país y para eso, empotrados en el aparato del Estado a través de sus peones, han legislado a su favor adjudicándose incentivos y largos períodos sin pagar impuestos. Sin embargo, no vemos realmente ese desarrollo y gran parte de los empresarios se han dedicado, no al impulso de la producción industrial, sino a la venta de hamburguesas y pollo frito.

Los empresarios ven, en la determinación del gobierno de revisar los costos en las empresas, “una intervención del Estado”, porque siempre han querido hacer lo que les venga en gana, andar como machos sin dueño. Sin embargo, es realmente una necesidad de que el Estado intervenga para regular los precios, y no solo para subirlos sino también para bajarlos cuando las circunstancias lo ameritan, como ahora que han bajado estrepitosamente los precios de los combustibles.

La empresa privada nuestra no se ha caracterizado por la honradez. Andan metidos, muchos, en el contrabando y evaden los impuestos, es más hay empresas o negocios que cobran el ISV y no lo entregan al Estado. Hace poco se divulgó una noticia de una Ferretería que tenía en venta la mercancía que había sido robada al asaltar un camión.

No podemos olvidar lo que pasó con la CONADIH. Algunos empresarios hicieron, en forma deshonesta, préstamos a esa corporación del Estado y pusieron en garantía empresas que no garantizaban el monto de los préstamos. Eso condujo a la quiebra de esa institución del Estado, pues el pueblo hondureño solamente recibió despojos por su dinero.

Lo más insultante de todo esto es que pareciera que el olvido ha corrido una cortina para esconder este lamentable hecho histórico. Por eso resulta humillante para el pueblo que quienes participaron en la quiebra de CONADIH sean ahora homenajeados por el Congreso Nacional y por otras instancias gubernamentales en donde se les ha homenajeado y se les ha elogiado como ejemplos a seguir. No puede salir a flote el país con estos empresarios que solo piensan en sus ganancias.

Muchos empresarios se llenan la boca hablando de la corrupción que hay en el Estado, pero callan el hecho de que ellos son la contraparte de la corrupción, pues es a los empresarios a quienes sobornan los funcionarios corruptos para que les den la comisión o la tajada correspondiente a cambio de la adjudicación de los contratos.

Para mí no hay tal “terrorismo” en esta medida del Consejo de Ministros para controlar los precios irracionales de muchos artículos de consumo básico. Lo que hay es una retoma de las responsabilidades del Estado de velar por el bienestar y los intereses del pueblo hondureño. Y todos los hondureños bien nacidos debemos respaldar esta decisión del gobierno.

Autor: Víctor Manuel Ramos

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29 noviembre 2008

¿Petróleo para Honduras o para las trasnacionales?

Desde Olanchito
Marel Medina Bardales

Ya pasó el tiempo que a los y las hondureñas nos engañaban con cuentecitas de vidrio, baratijas o sobornos suculentos y sabrosos, o todavía sigue esa arraigada costumbre de primero mi mama y después yo, de las personas que están en el puesto preciso y en el lugar indicado, ellos pueden ser un Cabañas o un vende patria.

La ley de minería, en suspenso por el congreso nacional por detectarle infinidad de fallas y ambigüedades o por el chance de tenerle la bandeja lista y obsequiosa a las trasnacionales, para regalar la riqueza nacional con el conque de que se requiere de una multimillonaria inversión de la cual Honduras es incapaz, siempre la misma cantaleta y los vende patrias repiten hasta el cansancio y llegan a creer a pies juntillas.

Que les cueste un HuEvo (HUgoEVO) a las trasnacionales, que lleven su diez por ciento en vez del noventa por ciento que como grandes magnates hemos acostumbrado a dar.

En ese aspecto de las regalías hay tomar como referencia lo que ha hecho Venezuela y Bolivia de dar regalías bajas a las empresas extranjeras por su extracción y a Honduras la y tajada mayor por ser la dueña de todos los recursos naturales del subsuelo. El güevo será el de controlar a los lagartos politicastros tan sobalevas como corruptos para entregar lo nuestro como que no vale nada

Esa actitud de Hugo Chávez, posteriormente de Evo Morales y que Rafael Correa está implementando ahora en Ecuador son los sures a seguir aunque aquí a la derecha que solo mira a Honduras como pollo a la parrilla se arrechen hasta el paroxismo y muchos llamen a Mel un improvisador, pero el jodidito bien sabe lo que quiere y con el tiempo restante que tiene su periodo puede agriarle la fiesta a los vende patrias cuando quieran revertir esa acción y darle la gran tajada a las trasnacionales.

Depende de nosotros para detenerlos aun que aquí tienen más cojones las chonas que los hombres.

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30 septiembre 2008

FANNIE, FREDDIE Y ALBA

Autor: Julio Raudales

¡Ahora no quedan dudas! Estados Unidos entró en recesión.

Parecía un cuchicheo de pasillo del que no se habla por vergüenza.

Ni el Presidente Bush, ni los titulares de la FED (Banco Central de EUA) o el Tesoro (Ministerio de Hacienda) daban su "brazo a torcer" y con aplomo negaban la situación que en pocos meses llevaría a la nación del norte a lo que Allan Greenspan llamó una "crisis financiera única en el siglo". Hacían bien. Alentar el morbo y pesimismo es una mala estrategia. Después de todo, la ciencia económica enseña que una variable esencial para explicar los fenómenos sociales son las "expectativas" es decir, lo que usted y yo creemos que va a suceder de acuerdo a nuestras percepciones y conocimientos.

Pero ¿Qué pasó?, ¿Qué provocó esta situación que tiene al mundo en vilo desde el fin de semana y que amenaza con sacudir de nuevo las raíces del sistema capitalista? Es un tanto difícil explicarlo con palabras ajenas al lenguaje enredado de mis colegas economistas pero haré un intento.

La economía estadounidense es sin duda la más dinámica del globo.

Para ponerlo en perspectiva, si el valor del producto de Honduras fuera de solo 1 dólar, el de los EUA sería de 1,120 dólares. ¡Gran diferencia! y gran parte de ello se lo deben a su ultramoderno y eficiente sistema financiero.

Pues ese sistema, a veces desprovisto de ética y buena regulación, comenzó hace algunos años a incentivar al mercado inmobiliario (vivienda y edificios); ¿Cómo? Pues los banqueros entendieron que elevando las tasas de interés e incrementando su oferta crediticia podían obtener grandes ganancias. Así fue como dieron crédito a gente sin empleo fijo y sin propiedades. -¡Algo así como hacen ciertos emisores de tarjetas de crédito aquí!- Millones de personas van y se endeudan con los bancos que prestan y prestan hasta que se les acaba el dinero. ¿Qué hacen entonces para seguir prestando? Pues se inventan un nuevo instrumento financiero: la "Titularización" que no es más que hacer paquetes de hipotecas, es decir, toman un grupo de contratos de préstamos y los venden a otros bancos, incluso fuera de EUA, quienes confiadamente los compran con la promesa de obtener un interés más elevado. De esta forma, los bancos tienen ahora más dinero. El truco es que si los clientes no pagan, ejecutan las hipotecas y ya. Los encargados de hacer estas operaciones, son dos instituciones semi - públicas llamadas FREDDIE MAC y FANNIE MAE ¡que nombres mas extravagantes!

¡Pero he aquí la trampa!: Uno cree que la propiedad inmueble sube de precio con el tiempo y no siempre es así. Como muchos de los prestatarios no tenían ingreso fijo quedaron morosos, empezaron a rematar sus propiedades y al haber muchas casas desocupadas, su precio comienza a bajar, los bancos pierden dinero y finalmente: la quiebra.

Pues en los últimos meses, el Tío Sam tuvo que salvar a Freddie y Fannie de la quiebra, además de comprar la más grande compañía aseguradora del país. El paquete de medidas para salvar al sistema costará ¡700 mil millones de dólares! que pagarán los contribuyentes con impuestos.

Sumemos a esto que un enorme y viejo banco (Lehman Brothers) quebró y otro (Merrill Lynch) se salvó de milagro. Los inversionistas en las bolsas de valores huyen, como es natural, y ahora buscan lugares más seguros para invertir. Para colmo el petróleo y los alimentos siguen caros y los chinos demandarán aun muchas materias primas. ¡Parece que la cosa irá mal por un buen rato!

¿Y esto cómo nos afecta a nosotros? Algunos colegas dicen que no mucho -estamos tan al fondo que las aguas turbulentas no perturban nuestras honduras-, pero si el gasto del gobierno de EUA sube para cubrir a Freddie y Fannie, los consumidores gringos se afligen porque saben que vienen más impuestos (otra vez las expectativas), sus ahorros caen, invierten menos, consumen menos y las empresas comienzan a despedir gente -¿Quienes se van primero?-, las remesas disminuyen, el tipo de cambio se ve presionado, ¡en fin!... ¿Quien podrá salvarnos de los problemas generados por Fannie y Freddie?

¡Tal vez ALBA sea la solución! Los comandantes tienen la palabra

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16 septiembre 2008

La “Censura Sutil”: ¿un nuevo paradigma?

Convengamos que tiene poco de sutil cortarle el teléfono a un medio de comunicación porque denuncia, como se alega que hizo el ex de Hondutel, Chimirri, cuando una radio denunció que había ido en helicóptero de la FF.AA. a ver un partido de futbol en La Ceiba. Eso es otro abuso de autoridad y una majadería, muy característica, también trató de aterrizar un helicóptero en medio de las estelas de la Plaza de Copán. Y nada tiene de nuevo pero cuando los medios son dependientes de la publicidad oficial, que no deberían serlo, la suspensión de los contratos, en represalia por la crítica, puede convertirse en asunto de sobrevivencia.

Ocurre empero que, a medida que uno envejece, va perdiendo contacto con la moda, que no es lo mismo que la realidad y, mientras no llega el Alzheimer´s, tiene cada vez más recuerdos pertinentes. Yo recuerdo aun cuando no era tan “sutil” la censura y los gobiernos militares cerraron La Prensa antigua y nos amenazaban (“que te van a joder”) y a mi compañero de página editorial en Diario Tiempo, M. Ángel Pavón, lo acribillaron a balazos un buen mediodía y a otros los sopapeaban. Y he sido fiel al final porque me consta que, bajo diferentes gobiernos liberales y cachurecos desde tiempos de Azcona, Tiempo ha resistido el costo, en términos de publicidad oficial cancelada, que le han significado mis personales críticas a los gobiernos de turno. Nada sutiles tampoco. ¿Podría ser genuina la libertad que no costara nada? Hoy día pareciera que importa menos lo que uno dice en la prensa. ¿Acaso los poderosos confían en su capacidad de “spin” control? Y es a los fiscales que luchan contra la corrupción que buscan matar. Eso es censura también y de lo mas burda.

Y por eso a estos nuevos informes sobre “censura sutil” a los medios de comunicación hay que secarles una lágrima, ponerles algo de sal. Y otro poco de pimienta. Porque resulta un poco raro, especialmente en el contexto actual, en que se ha pretendido cercar al gobierno desde la “industria de la comunicación”, ignorarlo cuando no se le puede atacar, que se venga a exigir que reparta el gobierno de “manera equitativa” sus recursos publicitarios entre sus enemigos, para favorecer “la libertad de expresión” y sin que se mencione la extorsión que esos mismos medios han ejercido para conseguir otro tipo de favores y que los periodistas individuales han usado para conseguir contratos. (¿Hay que lamer o besar la mano que te azota?). E igual de bizarro parece que, en aras de “la libertad de información”, los autores de estos Informes tomen partido a favor de los medios y contra el gobierno en cuanto a la exigencia de espacio (por medio de cadenas) para la divulgación de información pública pertinente que se ha querido silenciar.

Abstenerse de engordar más a los reyes de los medios de oposición puede ser “injusto” desde su gula y perspectiva, pero no es abuso ni corrupción si no legítima prerrogativa del administrador. Porque además hay que recordar que los que se están quejando y en guerra son los gordos y la publicidad oficial ha favorecido en cambio a los pequeños. Y al parecer son los gordos los que están exigiendo que se legisle para garantizarles una parte alícuota del pastel además de las exenciones fiscales y tantos otros beneficios.

Sin embargo, eso es efectivamente, con la cara dura, un discurso refinado y autores internacionales, lo que vienen a reclamar los dos Informes auspiciados por organizaciones internacionales de la Sociedad Civil, con la bendición del Consejo Nacional contra la Corrupción: que ¡el gobierno es injusto porque no apoya a quien lo ataca! Entiendo que en un mundo ideal se podría hacer a un lado la consideración política y seguir, desde el poder, el precepto de poner la otra mejilla como predican (y no quiero ofender) los clérigos que conforman El Consejo. No hay que renunciar a los ideales. Pero, hablando en cristiano, debo confesar que francamente el extremismo normativo que ya estaba superado cuando se empezó a estudiar de manera sistemática a la política en el siglo XVI, me parece aquí insólito y maniqueo. Porque también podría haber un tipo de corrupción en semejante calaña de ingenuidad, en eso raya.

La información registrada obliga a un análisis digamos que un poco más realista y útil. Hay otros hallazgos de estos informes que deberían destacar en vez de soslayarse, porque son ellos si indicios de corrupción. Ciertamente, la pretensión --documentada— de un ministro de “centralizar la publicidad del gobierno” a través de su despacho personal se deslizaba en esa dirección y es sintomático que pretenda negarlo el aludido. (No olvido su asombro cuando descubrió que la totalidad del presupuesto de publicidad de la SCAD no alcanzaba a pagar uno solo de los spots de televisión que él compraba por docenas diarias). El monto de la publicidad gubernamental debería de estar vigilado de mejor forma y por supuesto que reglamentado por estas otras razones. Y especialmente para prevenir su abuso para fines de campaña política.

Uno no puede saber, cuando mira la foto de Ricardo Álvarez o su amigo Elvin destacada en los periódicos, por su cumpleaños, si se felicita al “ex” candidato o al responsable de un organismo público. Ni se sabe cuándo el Chele Mitch sale en un spot televisivo de El Congreso Nacional (como antes salía Lobo quien, por lo mismo, no puede cuestionarlo) para visibilizar el aporte de esa institución egregia a la Seguridad, si nos habla el Presidente de ese Poder (conformado por diputados de todos los partidos) al que se quiere felicitar por su labor o si se ufana de un logro personal el precandidato de una corriente.

Pero está claro que paga el pobre pueblo de Honduras. Y eso no debe ser. Cada centavo utilizado para levantar la imagen política de un aspirante de esa manera es reparable. Pero esa mala costumbre no parece preocupar a los autores de estos “Informes” si no el lucro cesante de los príncipes de la industria de comunicación cuando no son favorecidos por el contrato del Estado. ¿Quién se esconde detrás?

Yo tengo mis dudas con respecto a la obligación del gobierno de pagar publicidad para dar a conocer sus obras y “logros”. Es una tradición latinoamericana arraigada pero no es universal ni propia de los países desarrollados a los que tanto admiramos y como funcionario, no pago, ni siquiera en el “Poder Ciudadano” y no encuentro que me afecte el silencio. Si las obras no sirven o no son significativas, más bien deben reclamarlo los medios. Si son de utilidad pública los medios están obligados a “cubrir” la información que es de interés general y particular de sus beneficiarios. Por eso, en este último ciclo electoral, abanderé el lema de “Cero Publicidad” del que no sé porqué nadie hizo eco. Porque si el público tiene derecho a ser adecuadamente informado ¿Cómo podría lucrarse de esa obligación la industria que usufructúa el espectro radioeléctrico, las ondas hertzianas o los derechos públicos de imprenta?.

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