03 noviembre 2006

¿Sólo Callejas?



Gloria Leticia Pineda
Un médico muy famoso, radicado en Santa Ana, El Salvador, destacado miembro del Partido Liberal y ejemplar hondureño, decía: “Nos lamentamos que Honduras es un país pobre, pero cada gobierno produce una cosecha de millonarios”.

Esperamos que en su libro Suazo Córdoba explique porqué él, su gabinete, asesores y demás funcionarios manejaban tantos billetes de cien dólares en sus manos.

¿Bonificación de la maldita contra? La honradez de Azcona no contagió a sus funcionarios, algunos se hicieron ricos con lujosas casas urbanas y haciendas.

Detrás de Callejas no cesaron los funcionarios corruptos que como golondrinas negras sí hicieron verano y oscurecieron el cielo de honradez de la patria.

¿Por qué proliferan tanto? Porque somos un pueblo tolerante, nos violenta tanto ladrón, pero no lo condenamos, lo tratamos como un digno amigo.

Como decía Leonardo Da Vinci: “Quien no castiga el mal ordena que se haga”.

Nos hemos vuelto tan cínicos como los mismo ladrones, indolentes y ¡sin justicia! ¡Nada! No existe un sistema confiable.

La Corte Suprema de Justicia fue comercializada, un candidato liberal que ya daba por perdida la presidencia canjeó su capital político para adueñarse de la Corte Suprema de Justicia.

Muere trágicamente el presidente de la Corte y ese líder liberal dijo con todo cinismo: “Tengo que nombrar el sustituto, porque la Corte es mía”.

Al entrar el gobierno de Maduro maliciosamente se cambió la composición de la Corte, de 9 magistrados se incrementó a 15, 8 nacionalistas y siete liberales.

Al terminar el período de siete años se cambia la “coreografía”, se invierte el número y quedan 8 magistrados liberales.

¿Cuál es la idea? Tener un “peón extra” para el partido en el poder e inclinar la balanza al gobierno de turno.

Es un asco que politicemos la justicia con tanto descaro.

Los liberales se apasionan hasta el histerismo hablando de la corrupción de Callejas, pero si se introduce el nombre de un liberal corrupto, como un ingeniero civil, ladrón de “siete suelas”, asesor en varios gobiernos liberales, de largas uñas, inmediatamente cambian la conversación. Y ésa es la falla: la limpieza debe comenzar por casa.

Dime con quién andas y te diré quién eres.

¿No te da asco abrazarte con un corrupto, sabiendo el daño que hace a tu país, a ti, a tu familia? Si te vuelves cómplice directo o indirecto de un ladrón, eres tan deleznable como él.

Todos tenemos el poder de la profilaxis para detener a tanto delincuente si perseveramos en la censura, en el abierto rechazo.

Crecencio Arcos pregonaba que la víbora sólo muerde a los descalzos, pero si usted tiene buena memoria, recordará que la lista social del señor Arcos estaba encabezada por los “zares” de la corrupción. ¿Quiere nombres?

La Conadi fue una buena iniciativa para el progreso del país, pero cayó en manos de gente inescrupulosa e hicieron una “orgía” de ella hasta destruirla.

Tampoco hubo juicio y castigo. Los ladrones terminaron en el “jet set”, social, abrazados y admirados por todos, huéspedes de la embajada norteamericana.

Estando mi hija de traductora de un empresario descubrió que esa compañía vendía “ítem” por 11 dólares en enormes cantidades y Cementos de Honduras los contabilizaba a $ 25 cada “ítem”.

En esa época “cementos” estaba en manos de militares y el gerente era el ingeniero Tomás Lozano.

Hasta 1980 el dinero venía a montones, los organismos internacionales competían para deshacerse de la enorme liquidez que los agobiaba.

El dinero fue a parar a los bolsillos de políticos, militares y se perdió.

La deuda externa no se pagó.

En el mercado internacional de valores veinte centavos de lempiras equivalían a un dólar y “gente pudiente” como Jaime Rosenthal y Miguel Facussé la pagaron.

Con los papeles compraron empresas y bienes del Estado a precio de “gallo muerto”.

Desde entonces Honduras ha sobrevivido de “milagrito, en milagrito”: el Fifí, el maldito dinero de la contra, el Mitch, la condonación de la deuda externa y ahora el Gobierno de Zelaya es otro corrupto con diferente estilo. ¡Todos son unos malditos!

1 Comments:

At 05 noviembre, 2011 21:28, Anonymous Anónimo said...

wow, da. gloria, aunque sus delataciones no esten documentadas al estilo periodistico suyo, veo que Ud no anda con medias tintas y "tira duro" A ver si asi, estos ladrones tomen nota de la Industria de la Corrupcion, Violencia y Pobreza en que se mantiene el pais. Felicidades!! Si que los tiene bien puestos.

 

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