16 noviembre 2005

Oscar Alvarez

BREVERIAS
Oscar Álvarez, siguiendo su ya conocida conducta histriónica, renuncia a su puesto .... ¡para decir la verdad!.
¿Acaso no se puede decir la verdad siendo funcionario?, ¿por qué no renunció antes y lo hace ahora?.
El Sr. Álvarez, cuya salud mental preocupa a muchos, dice que no permitirá la derogación de la que se empecina en llamar con el rimbombante nombre de "Ley Antimaras", que desde luego no es una ley sino que una modificación a un artículo de la ley.
¿Y como va a impedirlo, piensa dar un golpe de Estado?, pues la cuestión no es lo que él quiera sino lo que la mayoría de los hondureños quiera y desde luego lo que la LEY CON MAYÚSCULAS, y no su ley, tanto nacional como internacional permita.
Por otra parte, nos dice: " Antes de que la Policía sea víctima de una politización mejor me retiro en este momento para dejarla con la frente en alto y con altos logros que fueron alcanzados con sangre, sudor y lágrimas "; ¡qué bonita frase!.
Lástima que sea una gran mentira de principio a final pues la policía ha estado politizada y por otra parte ha sido un epicentro de escándalos que se han sucedido un día sí y otro también ininterrumpidamente pues en un 80% está corrompida hasta la médula, ... comenzando por sus mandos más altos.
En lo que estamos de acuerdo es en lo de sangre, sudor y lágrimas, pero por parte de los ciudadanos que están agobiados por la inseguridad
y no por parte de los "matones" con uniforme oficial que han estado a sus órdenes para entre otras cosas efectuar una "limpieza étnica" al mejor estilo de la Gestapo.
Definitivamente, el Sr. Álvarez necesita con urgencia tratamiento psiquiátrico.
¡Pobre hombre!, y sobre todo pobre Honduras que tiene que soportar a estos especímenes deleznables.

¡Ah!, ¿tendremos un "conveniente", electoralmente hablando, atentado en su contra en los próximos días?, ... ¡que siga el show!

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