28 abril 2006

Mel y la seguridad jurídica en Honduras

El ex embajador de USA, Larry Palmer, manifestó paladinamente en el diario LA TRIBUNA el 5.07.03: "No he visto en Honduras que procesen a ninguno de los poderosos. Si un chico se roba un pan, se le arresta inmediatamente; pero si un quiebra bancos roba 300 millones, sale en las páginas sociales de los periódicos". ¡Qué triste realidad y qué vergüenza más amarga para los administradores de nuestra justicia!

Consciente de cómo anda la justicia en nuestro país, el presidente Mel Zelaya manifestó en su Poder Ciudadano 4,1: "El Estado de Derecho está en crisis porque los criterios que prevalecen en la aplicación de la justicia crean incertidumbre y confusión. La inseguridad jurídica es la regla general. Hoy las calles de Honduras son más inseguras que nunca, la investigación de los crímenes carece de profesionalismo, los tribunales son indulgentes con los mareros, los narcotraficantes, los lavadores de dinero, los quiebra bancos y los delincuentes de cuello blanco". ¿Quién es el ente llamado a aplicar la justicia?

El culto y valiente cardenal Rodríguez Maradiaga -a quien Honduras y un buen grupo de los países pobres debe la condonación arrancada a los organismos internacionales- dijo a los diputados del Congreso Nacional en 2002 usando palabras de San Agustín: "Si no hay justicia en el Reino, los reinantes serán una banda de ladrones".

Mel se hace eco de ello con las siguientes palabras: "Impondremos el mérito personal con calificación fundamental para seleccionar los jueces, magistrados, fiscales, peritos forenses y agentes policiales. Asimismo, promoveremos la evaluación del desempeño para mejorar continuamente la prestación del servicio. Mi compromiso es hacer nuestras calles seguras, para que la familia hondureña las pueda transitar sin temor. Nuestros hogares deben ser el regazo de tranquilidad moral y espiritual que deseamos todos, con seguridad para nuestras vidas y nuestros bienes".

La presidente de la Corte Suprema de Justicia -cual si fuera el Mercado San Isidro o un mall lujoso- dijo sin nunca poner remedio: "La justicia se vende hasta en los pasillos". Avergonzado Mel de esta y otras expresiones similares, no dudó en manifestar en su Poder Ciudadano: "Pondré mi voluntad política para consensuar y fortalecer la aplicación de la justicia y la equidad, garantizando la independencia del Poder Judicial, la transparencia con oportunidad, eficiencia y efectividad en el proceso de administración de la justicia".

Hasta el día de hoy -manifestó el seminario católico FIDES el 14.09.03- el peso de la ley ha recaído sobre los más débiles, los pobres y los indefensos. Quienes han delinquido en contra del Estado y de particulares son inalcanzables por el largo brazo de la ley.

Debido a ello, el presidente Mel prometió en su Poder Ciudadano: Daré continuidad al proceso de reforma del sistema penal hondureño e iniciaré la modernización del sistema procesal civil. Apoyaré el quehacer del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos mediante el fortalecimiento institucional y una relación permanente armoniosa. Fortaleceré las capacidades de los órganos contralores del Estado responsables de investigar y denunciar abusos y delitos.

Tarea ardua y difícil que tiene Mel en su administración. Sin justicia no habrá nunca paz. Sin paz no habrá desarrollo. Sin seguridad judicial ningún empresario internacional vendrá a Honduras a arriesgar sus capitales. Por ello, presidente Mel y su gabinete, no se hagan ilusiones, pues es indispensable y urgente formular y aprobar normas jurídicas que mejoren el funcionamiento en la administración de la justicia, porque "la justicia es el nuevo nombre de la paz" como dice la doctrina social de la iglesia. Honduras tiene demasiadas leyes, pero la mayoría de ellas no se cumplen o se cumplen mal. Para mejorar el sistema judicial, hay que actuar radicalmente, sin contemplaciones, sin hipocresías.

En Honduras muchos se quejan de las injusticias, presidente Mel. Recogemos lo dicho por El Heraldo el 30.08.02: "Los jueces y la policía son las dos instituciones hondureñas más corruptas. En el gobierno de Maduro lastimosamente se ha avanzado poco en el combate a la corrupción. Otto Reich manifestó a los magistrados hondureños que una justicia demorada es una justicia denegada".

Lo expresado en el Poder Ciudadano no deben ser sólo promesas de campaña al pueblo. Si el presidente Mel logra proporcionar a los hondureños seguridad jurídica eficaz, el tinglado del Estado se sostendrá. Si no, hay que darle sepultura urgente como a un cadáver.


Antonio Martín

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