21 mayo 2008

SOCIOLOGÍA DE UNA HUELGA DE HAMBRE

La Expresión de una centenaria Hambre sin Huelga

Por

Ernesto Gálvez(*)


No hay duda que la “Huelga de Hambre” de los fiscales, despertó una hambruna nacional por la justicia. Estos “muchachos” iniciaron una acción, aparentemente insignificante, como “cuatro ilusos” que decidieron lanzarse a una hazaña de parapetarse debajo de un árbol de cemento que, a semejanza del “árbol de la noche triste”, es el lugar donde se ha legislado para que los grupos de poder, ahora mejor bautizados como “poderes fácticos”, disfruten o hayan disfrutado de una paz duradera, a la que bien le podríamos llamar “la paz de los corruptos”.

Aunque la historia de la captura del país por los grupos de poder se inició desde la misma conquista, lo cierto es que, ahora, aún ya en pleno siglo XXI, era casi increíble que el pueblo estuviera soportando cualquier cantidad de artificios y artefactos mediante los cuales estas clases dominantes se hayan mantenido tranquilas, robando, maltratando y engañando a las grandes mayorías, haciéndoles creer que vivimos en una democracia, en un país de leyes, donde la constitución es sacrosanta y que la alternabilidad en el poder, es el mejor indicador de una democracia moderna iniciada y probada durante 28 años, es un sistema abierto para todos, que nos beneficia a todos.

Nada más falso que eso. Honduras es un país que está en camino ser nación, y durante más de cien años, unos “visionarios” primos de la familia Bonilla, fundaron dos partidos cuyos colores de sus banderas, inundaron la conciencia de las masas, hasta el día de hoy, ya que aunque se dice que “no hay mal que dure cien años”, esta “india virgen y hermosa dormía” sí lo aguantó, precisamente porque estaba dormida.

Estas honduras, cuna de héroes de muchas batallas, como Morazán y Cabañas, no lograron ganar la guerra, pero sí lograron sembrar algunas ideas o consignas que siguen vivas en la mente y el corazón de un mediano (ya no pequeño) grupo de “ilusos” cuya meta la empezamos a ver, y tan cerca, que con un poco de mayor trabajo y lucha, podremos construir “una Honduras con Honra” como la ha bautizado, el pastor Evelio Reyes, un líder que, junto a los fiscales, mostró que cree en las utopías, por difíciles que parezcan.

Todos estamos de acuerdo en que, la Honduras que nos entregó el vía crucis de marzo, no es la misma que surge con las primeras lluvias de Mayo. En 38 días que duró la huelga de hambre, se ha fermentado un caldo que es agradable al pueblo y que Dios respalda, porque la justicia es central en la teología cristiana. La huelga de hambre nos ha hecho ver que nuestro pueblo ha estado viviendo una HAMBRE SIN HUELGA, es decir, una centenaria y profunda pobreza, donde muchos hondureños mueren por falta de alimentos, muchas madres mueren por falta de atención en el parto, muchos niños nueren por simples enfermedades ambientales, y miles de jóvenes se pierden porque la sociedad y la familia se han descompuesto y no les hemos dado la atención que se merecen. Pero a la vez que esto ocurre, se incuba un hambre de justicia, de respeto a la ley, de gobiernos honrados, transparentes, responsables, que respondan a los intereses del pueblo y no a reducidos grupos de avorazados y corruptos. La organización Transparencia Internacional (TI), al conocer los pormenores de esta huelga expresa en un comunicado del 14 de mayo desde Berlín acota lo siguiente: “La sociedad hondureña ha roto el silencio contra la corrupción en solidaridad con los fiscales que protestan y contra la impunidad” agregando que “…goza de un amplio respaldo social representativa del hastío de una sociedad que sufre las consecuencias de altos niveles de corrupción como lo son la pobreza extrema, desigualdad y violencia entre otros”. Finalmente TI concluye: “Invitamos a los poderes del Estado de Honduras a reaccionar de manera constructiva convirtiendo esta crisis en una oportunidad para depurar y fortalecer las instituciones de prevención, investigación y sanción de manera que se fortalezca el Estado de Derecho, pilar indispensable de la gobernabilidad democrática”.

Los poderes fácticos que han secuestrado al Estado, están entremezclados en los partidos tradicionales (y hasta no tradicionales), donde se reparten los recursos naturales, económicos, institucionales y políticos, mediante todos los artificios imaginables e inimaginables, como el robo de fondos públicos, la extorsión, las licitaciones amañadas, el narcotráfico, tráfico gris, la venta de influencias, el nepotismo, en fin, todo lo que se conoce como cleptocracia, es decir, el gobierno de los ladrones o corruptos.

Pero una Nueva Honduras surge cual águila que, después de cierta edad, renueva su plumaje y, ella misma, con su pico, se extrae las plumas viejas, aquellas que, si no se las extrae, le pueden causar infecciones y morir. Así está Honduras, empezando a sacudirse de los dirigentes de viejo cuño, de aquellos que han estado vinculados al orden corrupto de cosas, a la institucionalidad engañosa que nos ha gobernado.

La huelga de hambre ha producido hechos, inéditos unos, inesperados otros: uno de ellos fue la lectura en el hemiciclo legislativo la madrugada del 14 de Mayo, de la lista de las primeras 26 denuncias recibidas en la Secretaría del Congreso de la República. En ella se leía, una a una, la descripción de los casos y los nombres de los implicados. La casi totalidad de los hechos de corrupción el pueblo ya los conoce, pero nadie se atrevía a hablar de ellos tan abiertamente, por temor a esos poderes; pero esta vez, oficialmente, se mencionan nombres de empresarios, de funcionarios de gobiernos pasados y del presente, de exalcaldes y de alcaldes, todo ello producto de la presión social generada por esta huelga de hambre; sin ella, las gavetas de expedientes seguirían repletas.

Pero en este ensayo se pretende enumerar algunos resultados o efectos inmediatos y que es necesario relevar, con el propósito de que sirvan como elementos a considerar en la definición de elementos prospectivos para este movimiento ciudadano, llamado a “darle vida a este país” citando a Morazán en su testamento. Los elementos sociológicos son los siguientes:

1. El desgaste de los grupos de poder acumulados durante toda la historia republicana, finalmente tuvo que afrontar una profunda crisis de legitimidad, al desvelizar, de manera clara, cómo es que ellos han venido operando en la conducción del gobierno y de la sociedad. En otras palabras, el modelo de dominación ideológica y política quedó al descubierto, ya que las propias leyes que estos mismos habían permitido incorporar, no las cumplían, acumulándose de esta manera, una frustración social, energía que explotó en una huelga de hambre que le sirvió de detonante, siendo abrazada por amplios sectores de la sociedad, mostrando que, en efecto, Honduras ha venido sufriendo durante años, una hambre sin huelga. Por supuesto que el bipartidismo podría quedar gravemente herido, especialmente los precandidatos (liberales y nacionalistas) ligados al Congreso Nacional, lo mismo que aquellos grupos que, obnubilados por el poder, les impide la capacidad de entender la nueva dinámica de los tiempos.

2. Pero el proceso de la huelga requirió de la conformación de un entorno sociopolítico y de condiciones subjetivas apropiadas, para que el fuego iniciado, tomara fuerza. Ese ambiente positivo lo aportaron las organizaciones populares, dentro de las cuales se incorporó un nuevo actor históricamente indiferente y ausente de las luchas populares: la iglesia evangélica y, más concretamente, la participación del pastor Evelio Reyes quien, haciendo acopio de su liderazgo construido por muchos años, orientado a la promoción de la acción social y política de los cristianos, llamó a su numerosa congregación a participar activamente en las acciones de apoyo militante en todas las actividades relacionadas. El hecho de haber sido de las primeras organizaciones que se sumaran a la huelga, le valió la confianza de los huelguistas, al grado que lo ungieron como coordinador de la Comisión Negociadora, aparte de la captación de mucha simpatía popular, aún no evangélica. La posesión de un poderoso canal de TV de cobertura nacional e internacional de la Iglesia Vida Abundante, más la suma de otras emisoras de radio y TV, conformaron una red de comunicación que, por primera vez en la historia, permitió ver con toda nitidez, el otro sector de medios, como la voz de los poderes fácticos, los que intentaron inútilmente, opacar o desacreditar el movimiento huelguístico.

3. Y ese es el otro aporte de la huelga: el arrebatamiento de la máscara de los poderosos medios de comunicación controlados por esos grupos económicos que se han enriquecido y fortalecido mediante las conexiones cercanas y directas con los gobiernos de turno, los cuales han llegado allí, precisamente haciendo uso de estos poderosos medios cuya capacidad de influencia no se ha había puesto en duda, sino hasta esta coyuntura. En ese análisis, cadenas como las de Televicentro, eran claramente rechazadas por las masas de manifestantes, lo mismo que los diarios La Tribuna y El Heraldo, cuyos ejemplares eran quemados en lo que llamaron “la hoguera de la dignidad”. Muchos líderes del movimiento resintieron que el conductor del programa matutino “frente a frente” no se pudiese mantener hasta el final una posición ecuánime, como ha sido su estilo. En fin, la huelga empezó ya a derrumbar algunos ídolos con pies de barro en los medios de comunicación y, a la vez, catapultó otros; aquellos que, aunque modestos, abrazaron esta causa ciudadana que puede significar el rescate de los canales democráticos de comunicación en particular y de la democracia en general.

4. El proceso de la huelga también hace aflorar a la superficie un “terremoto” evangélico cuyas energías se estuvieron acumulando por años en las cuatro paredes de las capillas, para luego reventar, bajo el liderazgo de un hombre carismático, con acceso a un poderoso complejo de medios televisivos y radiales evangélicos, capaz de influenciar de manera masiva el pensamiento político de Honduras en poco tiempo. Decenas de canales; centenas de radios y 7,800 iglesias evangélicas activas, constituyen una plataforma de influencia nada despreciable. El movimiento surgido a partir de la huelga de los Fiscales es de tipo CIUDADANO, pero con una fuerte presencia evangélica, recién desempacada a la vida política. Eso va a tener repercusiones a corto plazo en las elecciones internas y nacionales; de eso no debe caber ninguna duda. El tema que ya se posicionó en el país es la transparencia, la ética y la anticorrupción, aspectos que serán más visibles y atractivos en las elecciones primarias y generales y, en consecuencia, tendrá su expresión en el impulso de candidaturas con un perfil afín a estas características.

5. Pero en la propia iglesia evangélica, el torbellino de la huelga, quitó el tejado de la estructura organizacional protestante, al aflorar la no coincidencia del presidente de la Confraternidad, Oswaldo Canales quien, de manera directa, expresó que coincidía con la propuesta del Congreso Nacional en el nombramiento de una nueva comisión negociadora, misma que rechazaban los huelguistas; además, expresaba que la participación del Pastor Reyes era a título individual y no de la iglesia evangélica de manera oficial. El Pastor Canales no hizo presencia en los bajos del palacio legislativo en ningún momento, como lo hicieron otros líderes de distintas congregaciones y Concilios de Apóstoles y Profetas, que sí respondieron al llamado de Evelio Reyes; todo esto podría desembocar en una crisis de legitimidad en las estructuras de dirección de los protestantes y el inicio de un movimiento evangélico de iglesias comprometidas con el enfoque social o la misión integral, que hasta ha huelga habían estado muy tímidas.

6. La dinámica sociopolítica generada por los fiscales asume características de lo que se podría llamar un MOVIMIENTO ÉTICO RADICAL, donde no tiene cabida posiciones tibias o mediatizadas. Eso es lo que le ocurrió al Consejo Nacional Anticorrupción y al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos quienes, según los líderes huelguistas, estos entes no han podido demostrar de manera convincente y fehaciente su compromiso con la lucha anticorrupción , sino que por el contrario, han tenido posturas permisivas y tolerantes durante su existencia; en tal sentido no les aceptan como aliados porque temen que contaminen el movimiento con el acomodamiento del proceso iniciado, mismo que procura ser una verdadera causa nacional por el rescate de la dignidad y autoestima.

7. Algo parecido es la percepción con respecto al Cardenal Rodríguez, otrora líder de cualquier Comisión surgida en este siglo y por los siglos; esta vez se le percibe como un perfecto equilibrista, pero que en el movimiento crea una estela de duda razonable, pues los vientos del movimiento no permite el fino equilibrio, pues no se podrá mantener estable, ya que los aires soplan fuerte, meciendo igualmente la cuerda del futuro.


Concluyendo, esta coyuntura se caracteriza por algo inédito en Honduras: el nacimiento de una esperanza; aquella que no encontrábamos, por mucho que la buscábamos en los recovecos de la historia, allí donde sólo aparecían interminables relatos de corrupción. Esta corrupción ya casi nos había convencido que era imposible cambiar. Pero la huelga de hambre desató un espíritu de esperanza y confianza; levantó la autoestima de los buenos hondureños y hondureñas; nos convocó a un nuevo futuro. Esa es la tarea que debemos empujar y abrazar. Caminemos ese camino que, aunque angosto, es nuestro. Manos a la obra, Honduras espera de sus mejores hijos e hijas.

Tegucigalpa, Honduras, Mayo 15, 2008.

(*) Sociólogo/teólogo

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