26 agosto 2008

DESATANIZANDO LA IZQUIERDA

Esta claro que desde la perspectiva económica y social, la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA) representa un apoyo importante para Honduras, en momentos en los cuales nuestra economía depende tanto del petróleo.

Yo creo que el presidente Zelaya Rosales hace bien en aprovechar estas oportunidades, y mucho mejor se desenvuelve cuando no le presta mucha atención a quienes quieren politizar el tema, o a quienes, como vulgares lacayos de oficio, ladran en los medios para quedar bien con el Tío Sam, sin que este se los haya pedido.

Pero al margen de lo concreto (de lo económico o social), existe otro impacto importante del ALBA en la vida nacional, y es la elevada relevancia que para la política nacional implica que se establezca cercanas relaciones con gobiernos que se ubican ideológicamente en la izquierda latinoamericana; porque esto demuestra el espíritu pluralista y tolerante de nuestra diplomacia.

Porque así como podemos tener un Tratado de Libre Comercio con país como Estados Unidos, que es conducido por sanguinario presidente de derecha, así también tenemos una alianza solidaria con la “izquierda carnívora” de América Latina, en una cruda versión de la Realpolitik, aprovechando la inversión maquiladora y el financiamiento concesionario a los carburantes, sin importar si estamos negociando con Lucifer.

Así son de amorales los asuntos de Estado.

Pero como les decía, la decisión del mandatario hondureño de incorporar a Honduras al ALBA trae algunos efectos de carácter político, que en el exterior son importantes, pero a lo interno del país también tendrán sus efectos.

Por ejemplo, es una extraordinaria oportunidad para que la izquierda hondureña resucite y diseñe una estrategia eficaz para insertarse en la vida política nacional, ya sea por la vía de fortalecer las instituciones partidarias de corte socialista y/o socialdemócratas (UD y PINU), o apostándole a un bloque amplio progresista que incluya a todos los sectores no tradicionales de la nación.

Y digo que la decisión presidencial tendrá un impacto importante en el ordenamiento político nacional porque muchos interpretaran la comparecencia de Evo Morales, Hugo Chávez y Daniel Ortega como la pulverización del maniqueísmo doctrinario que ubicaba a los derechistas en el cielo a los izquierdistas en el infierno.

Zelaya Rosales, al recibir con honores a los presidentes del ALBA, demuestra que en Honduras se puede respetar la ideología de los líderes de Cuba, Venezuela, Nicaragua o Bolivia, como también se ha respetado en el lejano pasado las ideas oscurantistas de Reagan, o se pudo –sin vomitar- recibir al bárbaro de John Dimitri Negroponte.

El Presidente de la República, con la manifestación multipartidista y multisectorial que ha organizado en las inmediaciones de la Casa Presidencial en el marco de la suscripción de adhesión al ALBA, marca un antes y un después, un parte aguas, en la vida política nacional, pues desataniza a la izquierda, legitima su presencia en la vida nacional, y da un mensaje claro a todos aquellos que simpatizan con ideas de este tipo: en Honduras se tolera todas las corrientes de pensamiento y cada quien es libre de profesar las ideas políticas que estime conveniente.

Y los efectos ya se ven.

“Salen debajo de las piedras” me dijo un cercano colaborar del Presidente de la República; me hablaba de la enorme cantidad de personas que simpatizan con el ALBA, y que en el pasado pertenecieron a sindicatos, gremios y organizaciones político-populares de carácter izquierdista, que fueron de forma peyorativa denominados “ñangaras”.

Cada quien se ubica donde su fuero interno le señale, por lo que es justo decir que comunistas, zurdos, flacos, gordos y otros, se sienten legitimados, y a diferencia de aquellos tiempos en los cuales el carnicero Gustavo Álvarez Martínez andaba persiguiéndolos, hoy, todos “quieren darse color”.

Y es que ya no tienen miedo de salir a la calle; por ejemplo, esta semana Gladys Lanza dijo que ella era izquierdista, “aunque no renegada”, Matías Funes y Carlos H. Reyes están convocando para el martes a una reunión de las “Izquierdas” del país a reflexionar, y aquí en El Progreso, el hijo de Amaya Amador planea un relanzamiento de su trotskista “Partido de los Trabajadores”.

El actual régimen liberal les ha quitado el miedo, los prejuicios y temores. Ha dado la gran oportunidad que esperaban los izquierdistas del país, compensando un poco, los perjuicios del histórico “pensamiento único” que nos ha hecho creer que aquí no se puede ver más allá que con el lente roji-azul del bipartidismo hondureño; en suma, se ha quitado la telaraña que cubría el encéfalo patrio.

Yo veo todo esto bien.

Me alegra que a partir de esta fecha las organizaciones que así lo deseen y sientan, puedan consolidarse, y presentarse ante la sociedad y los electores como izquierdistas; sin los temores de antaño, sin la desconfianza de ser perseguido por su pensamiento, sin pánico, y fundamentalmente esforzándose por plantear soluciones a los grandes problemas del país.

Ya la resistencia se ha hecho sentir: los reaccionarios de siempre, los empresarios timoratos e ineficientes, la derecha nacionalista y más de algún siervo a sueldo de los intereses estadounidenses.

Seguro que ya hay quienes piensan en la necesidad de revivir la APROH o montar algún escuadrón anticomunista, siempre hay orangutanes políticos que se resisten a extinción.; sin embargo, nada de esto debe detener este proceso de consolidación del Estado de Derecho, en el cual todos tengamos la libertad a expresarnos, organizarnos y difundir nuestra opiniones sin el temor a ser acosados.

Así ya podremos tener un verdadero abanico de oportunidades para los electores: los de un lado, los del otro, y –ahora si- los verdaderos liberales.

Posdata: Manuel Zelaya Rosales dijo hace unos días –en cadena nacional- que el profesaba el “liberalismo socialista” pasando a la historia como el primer presidente hondureño en ubicarse a la izquierda del espectro ideológico nacional; si bien es cierto, sectores progresistas del Partido Liberal se colocaron en la “Izquierda Democrática” en 1966, ellos estaban en la oposición desde donde se es fácilmente tentado a aparecer como revolucionario. Pero autoproclamarse socialista desde el poder, es sino un atrevimiento, por lo menos una manifestación preñada de voluntad por aparecer repelente al arcaico sistema que impera en Honduras.

El Progreso, Yoro – 24 de agosto de 2008

Omar Rivera

Comentarios: ml_rivera@hotmail.com

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31 mayo 2008

El derecho constitucional a elegir y a ser electo


Para que los ciudadanos participen en las elecciones y en la vida cívica, hay que reformar las trampas de la Ley Electoral que varios (ciudadanos de distintos partidos) hemos denunciado, primero hace cuatro años ante el Comisionado de los Derechos Humanos, como ahora ante La Corte Suprema de Justicia, la semana pasada. Dos artículos de esa ley exigen que, para optar a cualquier puesto en la lista electoral, no solo de Presidente, diputado o alcalde, si no también para regidor o consejero, los ciudadanos tienen que recibir el aval de un movimiento político, que lo pueda inscribir. Así, en nombre de esos colectivos sospechosos, los jefes de movimientos tienen un control exclusivo de las nominaciones y ponen a cada candidato su fiero en el anca.

Cuando la semana pasada trascendió la noticia de nuestro recurso ante La Corte Suprema protestando la inconstitucionalidad de esos artículos de La Ley, el actual Presidente de El Congreso declaró a la prensa que con ello se pretendía “cambiar el sistema político” y que “él no lo permitirá”. Curioso. Primero porque tiene razón; se pretende democratizar el sistema para permitir que la gente participe sin tener que complacer a los jefes (ya no les digo siempre “capos” porque se ofenden) o cabecillas de los movimientos. Y segundo porque no esta en sus manos impedirlo aunque puede dictaminar el asunto. Pero también porque él Presidente piensa –evidentemente- que su papel es impedir o evitar que el sistema político cambie. (¿De verdad no debería nunca de cambiar, aun y cuando estén a la vista sus deficiencias?) ¿Qué habrá pasado con la historia? El problema es toral y actual. Hace años que sabemos y decimos que el sistema publico se ha debilitado, que ha perdido legitimidad porque “no es representativo” porque pocos participan.

Los politólogos y los adeptos del sistema político se quejan de la “falta de participación ciudadana” y nos dicen que hay que incitar a la gente a participar. Pero nadie indaga por que no participa y se plantean solo paliativos. Mientras por otra parte, los cabecillas obstaculizan la participación fuera de sus movimientos y anuncian que van a “impedir los cambios”. El sistema es cínico.

Así se divulgan a diario y ampliamente las noticias en que los mas renombrados lideres políticos anuncian públicamente que, a raíz de una negociación, alianza o adhesión, el cabecilla fulano, mengano o perencejo “les ha dado tantos puestos en las planillas” de distintos departamentos o tantas alcaldías, como si fueran suyas, como en efecto son, para repartir entre sus huestes respectivas las listas de puestos, y –después- prometen los cargos ministeriales como complementos.

Sin ningún pudor, La Tribuna de la semana antepasada explica como están “amarradas las diputaciones por el Departamento de Francisco Morazán o el de Cortes”, por parte de los pre candidatos liberales y nacionalistas, que ya han “otorgado” las posiciones correspondientes a sus cercanos colaboradores y seguidores, sin que haya tenido nada que ver en su escogencia la ciudadanía, ni la membresía del Partido, ni nadie mas que los cabecillas y sus mas íntimos colaboradores. Y confiesan o anuncian o incluso pregonan estos arreglos, sin conciencia de que pudieran herir la susceptibilidad de ciudadanos que hubieran querido –ellos- escoger a sus representantes, sin atender la querella de la ciudadanía de que no se siente representada por ese elenco. Porque si estuvieran conscientes de un problema, esconderían esos privilegios ilícitos o los manejarían con alguna discreción. Pero mas bien piensan que es merito suyo, una medida de su progreso o poder que debe ostentarse, el haber conseguido este o aquel numero de posiciones para repartir.

Luego proliferan los llamamientos, de incluso intelectuales orgánicos del sistema, pidiendo toda una gama de privilegios compensatorios y cuotas para las mujeres y para los indígenas etc., pero pasan por alto el hecho de que el sistema le niega a la gente común, el derecho que define la democracia: el derecho “de votar y ser votado” libremente, cuyo disfrute pleno volvería innecesaria cualquier cuota.

“Y si no los pongo yo ¿quién me va hacer el trabajo de la campaña? ... me dice.... un capo de lo más decente que hay. Pero las respuestas a esas preguntas son sencillas. El trabajo de la campaña presidencial lo debe hacer el candidato a presidente y los ciudadanos que simpaticen con su causa o nominación. Podrá acompañarse del endorso o respaldo que tengan a bien darle otros lideres de su partido de todos los niveles, pero para nada exige o requiere de una lista cerrada ni del acompañamiento de miles de candidatos a todas las posiciones de elección alrededor del país. Esa lista es el instrumento por medio del cual los cabecillas de los partidos tradicionales han secuestrado a la republica, a la nación.

Aquí hay un círculo vicioso. La gente no termina de entender el problema porque, como la mayoría no participa directamente, y hay que participar para ver el sistema en operación, asume que de verdad esto es “democracia”. Pero es una mentira, a la que hay que reconocerle cierta genialidad. Han disfrazado de democracia un sistema que esta perfectamente controlado por una decena de cabecillas de los partidos tradicionales Y todo lo demás es irrelevante. Ningún país democrático tiene el equivalente de esta trampa sistémica. Hay requisitos si. Los partidos como colectivos pueden acoger o descartar una candidatura. Pero no es que, por ley, seis personas disponen del destino y de las oportunidades de participación de todos los demás. Mientras ese sistema no cambie, no vamos a poder reformar ni menos eficientar al Estado

Porque además este sistema es un fundamento de la corrupción y de la disfuncionalidad del gobierno. Los clientes políticos de los cabecillas a su vez construyen huestes y pelotones de activistas que –después- exigen compensaciones o premio por su trabajo de campaña, a los que hay que apaciguar con favores. Eso es lo que ocurrió recién, por ejemplo, con varios ministros que finalmente cayeron por haber empleado -sin tener con que pagarles- a miles de activistas, bajo la presunción de que el Presidente ordenaría que se les diera mas presupuesto para saldar esos sueldos no contemplados. Y en el entendido de que su concurso de esos activistas serviría después para lanzar su propia campaña. Y eso sucede en todos los niveles y provoca toda suerte de disfunción y distorsión de la función pública y de los servicios. Esta es la segunda reforma política más importante. No habrá democracia hasta que se devuelva este derecho extorsionado al ciudadano.


* Roberto Pastor Fasquelle

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21 mayo 2008

SOCIOLOGÍA DE UNA HUELGA DE HAMBRE

La Expresión de una centenaria Hambre sin Huelga

Por

Ernesto Gálvez(*)


No hay duda que la “Huelga de Hambre” de los fiscales, despertó una hambruna nacional por la justicia. Estos “muchachos” iniciaron una acción, aparentemente insignificante, como “cuatro ilusos” que decidieron lanzarse a una hazaña de parapetarse debajo de un árbol de cemento que, a semejanza del “árbol de la noche triste”, es el lugar donde se ha legislado para que los grupos de poder, ahora mejor bautizados como “poderes fácticos”, disfruten o hayan disfrutado de una paz duradera, a la que bien le podríamos llamar “la paz de los corruptos”.

Aunque la historia de la captura del país por los grupos de poder se inició desde la misma conquista, lo cierto es que, ahora, aún ya en pleno siglo XXI, era casi increíble que el pueblo estuviera soportando cualquier cantidad de artificios y artefactos mediante los cuales estas clases dominantes se hayan mantenido tranquilas, robando, maltratando y engañando a las grandes mayorías, haciéndoles creer que vivimos en una democracia, en un país de leyes, donde la constitución es sacrosanta y que la alternabilidad en el poder, es el mejor indicador de una democracia moderna iniciada y probada durante 28 años, es un sistema abierto para todos, que nos beneficia a todos.

Nada más falso que eso. Honduras es un país que está en camino ser nación, y durante más de cien años, unos “visionarios” primos de la familia Bonilla, fundaron dos partidos cuyos colores de sus banderas, inundaron la conciencia de las masas, hasta el día de hoy, ya que aunque se dice que “no hay mal que dure cien años”, esta “india virgen y hermosa dormía” sí lo aguantó, precisamente porque estaba dormida.

Estas honduras, cuna de héroes de muchas batallas, como Morazán y Cabañas, no lograron ganar la guerra, pero sí lograron sembrar algunas ideas o consignas que siguen vivas en la mente y el corazón de un mediano (ya no pequeño) grupo de “ilusos” cuya meta la empezamos a ver, y tan cerca, que con un poco de mayor trabajo y lucha, podremos construir “una Honduras con Honra” como la ha bautizado, el pastor Evelio Reyes, un líder que, junto a los fiscales, mostró que cree en las utopías, por difíciles que parezcan.

Todos estamos de acuerdo en que, la Honduras que nos entregó el vía crucis de marzo, no es la misma que surge con las primeras lluvias de Mayo. En 38 días que duró la huelga de hambre, se ha fermentado un caldo que es agradable al pueblo y que Dios respalda, porque la justicia es central en la teología cristiana. La huelga de hambre nos ha hecho ver que nuestro pueblo ha estado viviendo una HAMBRE SIN HUELGA, es decir, una centenaria y profunda pobreza, donde muchos hondureños mueren por falta de alimentos, muchas madres mueren por falta de atención en el parto, muchos niños nueren por simples enfermedades ambientales, y miles de jóvenes se pierden porque la sociedad y la familia se han descompuesto y no les hemos dado la atención que se merecen. Pero a la vez que esto ocurre, se incuba un hambre de justicia, de respeto a la ley, de gobiernos honrados, transparentes, responsables, que respondan a los intereses del pueblo y no a reducidos grupos de avorazados y corruptos. La organización Transparencia Internacional (TI), al conocer los pormenores de esta huelga expresa en un comunicado del 14 de mayo desde Berlín acota lo siguiente: “La sociedad hondureña ha roto el silencio contra la corrupción en solidaridad con los fiscales que protestan y contra la impunidad” agregando que “…goza de un amplio respaldo social representativa del hastío de una sociedad que sufre las consecuencias de altos niveles de corrupción como lo son la pobreza extrema, desigualdad y violencia entre otros”. Finalmente TI concluye: “Invitamos a los poderes del Estado de Honduras a reaccionar de manera constructiva convirtiendo esta crisis en una oportunidad para depurar y fortalecer las instituciones de prevención, investigación y sanción de manera que se fortalezca el Estado de Derecho, pilar indispensable de la gobernabilidad democrática”.

Los poderes fácticos que han secuestrado al Estado, están entremezclados en los partidos tradicionales (y hasta no tradicionales), donde se reparten los recursos naturales, económicos, institucionales y políticos, mediante todos los artificios imaginables e inimaginables, como el robo de fondos públicos, la extorsión, las licitaciones amañadas, el narcotráfico, tráfico gris, la venta de influencias, el nepotismo, en fin, todo lo que se conoce como cleptocracia, es decir, el gobierno de los ladrones o corruptos.

Pero una Nueva Honduras surge cual águila que, después de cierta edad, renueva su plumaje y, ella misma, con su pico, se extrae las plumas viejas, aquellas que, si no se las extrae, le pueden causar infecciones y morir. Así está Honduras, empezando a sacudirse de los dirigentes de viejo cuño, de aquellos que han estado vinculados al orden corrupto de cosas, a la institucionalidad engañosa que nos ha gobernado.

La huelga de hambre ha producido hechos, inéditos unos, inesperados otros: uno de ellos fue la lectura en el hemiciclo legislativo la madrugada del 14 de Mayo, de la lista de las primeras 26 denuncias recibidas en la Secretaría del Congreso de la República. En ella se leía, una a una, la descripción de los casos y los nombres de los implicados. La casi totalidad de los hechos de corrupción el pueblo ya los conoce, pero nadie se atrevía a hablar de ellos tan abiertamente, por temor a esos poderes; pero esta vez, oficialmente, se mencionan nombres de empresarios, de funcionarios de gobiernos pasados y del presente, de exalcaldes y de alcaldes, todo ello producto de la presión social generada por esta huelga de hambre; sin ella, las gavetas de expedientes seguirían repletas.

Pero en este ensayo se pretende enumerar algunos resultados o efectos inmediatos y que es necesario relevar, con el propósito de que sirvan como elementos a considerar en la definición de elementos prospectivos para este movimiento ciudadano, llamado a “darle vida a este país” citando a Morazán en su testamento. Los elementos sociológicos son los siguientes:

1. El desgaste de los grupos de poder acumulados durante toda la historia republicana, finalmente tuvo que afrontar una profunda crisis de legitimidad, al desvelizar, de manera clara, cómo es que ellos han venido operando en la conducción del gobierno y de la sociedad. En otras palabras, el modelo de dominación ideológica y política quedó al descubierto, ya que las propias leyes que estos mismos habían permitido incorporar, no las cumplían, acumulándose de esta manera, una frustración social, energía que explotó en una huelga de hambre que le sirvió de detonante, siendo abrazada por amplios sectores de la sociedad, mostrando que, en efecto, Honduras ha venido sufriendo durante años, una hambre sin huelga. Por supuesto que el bipartidismo podría quedar gravemente herido, especialmente los precandidatos (liberales y nacionalistas) ligados al Congreso Nacional, lo mismo que aquellos grupos que, obnubilados por el poder, les impide la capacidad de entender la nueva dinámica de los tiempos.

2. Pero el proceso de la huelga requirió de la conformación de un entorno sociopolítico y de condiciones subjetivas apropiadas, para que el fuego iniciado, tomara fuerza. Ese ambiente positivo lo aportaron las organizaciones populares, dentro de las cuales se incorporó un nuevo actor históricamente indiferente y ausente de las luchas populares: la iglesia evangélica y, más concretamente, la participación del pastor Evelio Reyes quien, haciendo acopio de su liderazgo construido por muchos años, orientado a la promoción de la acción social y política de los cristianos, llamó a su numerosa congregación a participar activamente en las acciones de apoyo militante en todas las actividades relacionadas. El hecho de haber sido de las primeras organizaciones que se sumaran a la huelga, le valió la confianza de los huelguistas, al grado que lo ungieron como coordinador de la Comisión Negociadora, aparte de la captación de mucha simpatía popular, aún no evangélica. La posesión de un poderoso canal de TV de cobertura nacional e internacional de la Iglesia Vida Abundante, más la suma de otras emisoras de radio y TV, conformaron una red de comunicación que, por primera vez en la historia, permitió ver con toda nitidez, el otro sector de medios, como la voz de los poderes fácticos, los que intentaron inútilmente, opacar o desacreditar el movimiento huelguístico.

3. Y ese es el otro aporte de la huelga: el arrebatamiento de la máscara de los poderosos medios de comunicación controlados por esos grupos económicos que se han enriquecido y fortalecido mediante las conexiones cercanas y directas con los gobiernos de turno, los cuales han llegado allí, precisamente haciendo uso de estos poderosos medios cuya capacidad de influencia no se ha había puesto en duda, sino hasta esta coyuntura. En ese análisis, cadenas como las de Televicentro, eran claramente rechazadas por las masas de manifestantes, lo mismo que los diarios La Tribuna y El Heraldo, cuyos ejemplares eran quemados en lo que llamaron “la hoguera de la dignidad”. Muchos líderes del movimiento resintieron que el conductor del programa matutino “frente a frente” no se pudiese mantener hasta el final una posición ecuánime, como ha sido su estilo. En fin, la huelga empezó ya a derrumbar algunos ídolos con pies de barro en los medios de comunicación y, a la vez, catapultó otros; aquellos que, aunque modestos, abrazaron esta causa ciudadana que puede significar el rescate de los canales democráticos de comunicación en particular y de la democracia en general.

4. El proceso de la huelga también hace aflorar a la superficie un “terremoto” evangélico cuyas energías se estuvieron acumulando por años en las cuatro paredes de las capillas, para luego reventar, bajo el liderazgo de un hombre carismático, con acceso a un poderoso complejo de medios televisivos y radiales evangélicos, capaz de influenciar de manera masiva el pensamiento político de Honduras en poco tiempo. Decenas de canales; centenas de radios y 7,800 iglesias evangélicas activas, constituyen una plataforma de influencia nada despreciable. El movimiento surgido a partir de la huelga de los Fiscales es de tipo CIUDADANO, pero con una fuerte presencia evangélica, recién desempacada a la vida política. Eso va a tener repercusiones a corto plazo en las elecciones internas y nacionales; de eso no debe caber ninguna duda. El tema que ya se posicionó en el país es la transparencia, la ética y la anticorrupción, aspectos que serán más visibles y atractivos en las elecciones primarias y generales y, en consecuencia, tendrá su expresión en el impulso de candidaturas con un perfil afín a estas características.

5. Pero en la propia iglesia evangélica, el torbellino de la huelga, quitó el tejado de la estructura organizacional protestante, al aflorar la no coincidencia del presidente de la Confraternidad, Oswaldo Canales quien, de manera directa, expresó que coincidía con la propuesta del Congreso Nacional en el nombramiento de una nueva comisión negociadora, misma que rechazaban los huelguistas; además, expresaba que la participación del Pastor Reyes era a título individual y no de la iglesia evangélica de manera oficial. El Pastor Canales no hizo presencia en los bajos del palacio legislativo en ningún momento, como lo hicieron otros líderes de distintas congregaciones y Concilios de Apóstoles y Profetas, que sí respondieron al llamado de Evelio Reyes; todo esto podría desembocar en una crisis de legitimidad en las estructuras de dirección de los protestantes y el inicio de un movimiento evangélico de iglesias comprometidas con el enfoque social o la misión integral, que hasta ha huelga habían estado muy tímidas.

6. La dinámica sociopolítica generada por los fiscales asume características de lo que se podría llamar un MOVIMIENTO ÉTICO RADICAL, donde no tiene cabida posiciones tibias o mediatizadas. Eso es lo que le ocurrió al Consejo Nacional Anticorrupción y al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos quienes, según los líderes huelguistas, estos entes no han podido demostrar de manera convincente y fehaciente su compromiso con la lucha anticorrupción , sino que por el contrario, han tenido posturas permisivas y tolerantes durante su existencia; en tal sentido no les aceptan como aliados porque temen que contaminen el movimiento con el acomodamiento del proceso iniciado, mismo que procura ser una verdadera causa nacional por el rescate de la dignidad y autoestima.

7. Algo parecido es la percepción con respecto al Cardenal Rodríguez, otrora líder de cualquier Comisión surgida en este siglo y por los siglos; esta vez se le percibe como un perfecto equilibrista, pero que en el movimiento crea una estela de duda razonable, pues los vientos del movimiento no permite el fino equilibrio, pues no se podrá mantener estable, ya que los aires soplan fuerte, meciendo igualmente la cuerda del futuro.


Concluyendo, esta coyuntura se caracteriza por algo inédito en Honduras: el nacimiento de una esperanza; aquella que no encontrábamos, por mucho que la buscábamos en los recovecos de la historia, allí donde sólo aparecían interminables relatos de corrupción. Esta corrupción ya casi nos había convencido que era imposible cambiar. Pero la huelga de hambre desató un espíritu de esperanza y confianza; levantó la autoestima de los buenos hondureños y hondureñas; nos convocó a un nuevo futuro. Esa es la tarea que debemos empujar y abrazar. Caminemos ese camino que, aunque angosto, es nuestro. Manos a la obra, Honduras espera de sus mejores hijos e hijas.

Tegucigalpa, Honduras, Mayo 15, 2008.

(*) Sociólogo/teólogo

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16 mayo 2008

Los entramados del conflicto

Viernes 16 Mayo 2008

Juan Ramón Martínez
Nunca antes ha habido mayores dudas e inquietudes sobre el por qué de la crisis que experimenta el sistema político. Y tampoco nunca antes tampoco se había cuestionado la forma de hacer política como esta ocurriendo actualmente. Cuando los partidos políticos controlaban todo, bastaba que se reunieran en una casa de seguridad –donde Corrales en Ciudad Nueva, Picho Goldstein en Las Lomas o en la de Callejas en El Hatillo– para decidir el curso de acción. Se distribuían los cargos públicos, determinaban la agenda legislativa; e incluso, tiraban línea para orientar la actitud de los jueces y magistrados ante los delitos que involucraban a la clase política y económica del primer nivel. El resto de la población, acataba lo acordado como si fuera su voluntad. Como todo caminaba sobre ruedas, muchos inocentes -especialmente entre los participantes en estas operaciones de la política vernácula– creyeron que esta era la democracia más perfecta a la que podíamos aspirar los hondureños.

Pero lentamente, en el socavón de la conciencia colectiva, empezó a cuestionarse este estilo de hacer las cosas que, si bien nos permitía vivir sin mayores sobresaltos, no creaba en función de resultados, satisfacciones para las mayorías porque los beneficios cada día se concentraban en un grupo cada vez más poderoso. Pero peligrosamente más minoritario. Este grupo fue concentrando tal poder económico, que la política se hizo un simple medio para asegurar sus negocios. En tanto que, la crisis golpeaba a la mayoría de la población, crecieron y crecieron hasta controlar totalmente las áreas de las telecomunicaciones, la energía y los medios de comunicación social. Y su voracidad no pareció tener límite alguno.

Coincidencialmente, los partidos políticos, convertidos en propiedad privada, fueron sustituidos como órganos finales de la forja de consensos en el interior de la vida nacional. Se convirtieron en mecanismos electorales, nada más. Lo que provocó un aumento de la desconfianza de la población en los políticos y en la política misma. Se confundió entonces lo que era la búsqueda del poder con el ejercicio de la política, entendida como el espacio público en donde todos los intereses nacionales convergen para establecer los acuerdos necesarios para la operación del sistema. Y el Congreso Nacional, que normalmente es la última estructura que cae en las crisis, se precipitó en la suya, porque los diputados perdieron la cabeza. Y en vez de resaltar su compromiso con los electores, más bien desde el menosprecio y la supuesta manipulación de estos, terminaron convertidos en instrumentos de los propietarios de los partidos o del principal grupo de poder del país. Así, dejaron de ser representantes del pueblo, para convertirse en propiedad de Pepe Lobo, Callejas, Flores, Zelaya, Corrales, Rosenthal y Pineda Ponce. Todos supimos que Micheletti por ejemplo, era hasta hace poco, hombre a las órdenes del ex presidente Flores y que el diputado José Angel Saavedra, era a su vez, fiel a Rosenthal hasta la muerte.

Pero como todo, la fiesta se acabó. Esta forma de hacer política, parece que está en su fase agónica. Por ello la sociedad se ha rebelado, por segunda vez en estos dos años. Y como la clase política no ha tenido la flexibilidad suficiente para anticiparse, la crisis ha explotado. Después que el pueblo rechazara el otorgamiento de los mil millones para el sostenimiento de los partidos políticos, muchos analistas creímos que se harían las correcciones pertinentes. Y que la soberanía sería devuelta a los partidos y a los ciudadanos. Pero no ocurrió así. Siguieron como que no había ocurrido nada. Pactaron la elección del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, la titularidad de la Fiscalía General de la República y la integración de la Corte Suprema de Justicia, en una simple distribución que no tomó en cuenta los intereses de la colectividad. Y mucho menos la exigencia de transparencia que, poco a poco, se ha convertido en un grito que hiere los oídos; pero que los políticos no escuchan.

La sociedad dejó pasar la reelección casi unánime del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. No se consideró tan importante como para disparar los disgustos de las fuerzas sociales y políticas más incómodas con este estilo del ejercicio del poder. Pero cuando empezó a rumorarse que el Fiscal sería reelegido o que pasaría a dirigir la Corte Suprema de Justicia, la controlada impaciencia de los líderes opuestos a los grupos oligárquicos dominantes, se desbordó totalmente. Y buscaron la forma de invalidar los acuerdos que, Micheletti al pactar con Yani Rosenthal había alterado en forma inconsulta –terminarían comprometiendo el control de las decisiones en los próximos 7 años. Porque como sabemos, quien tiene control de estos órganos públicos, puede dormir tranquilo sin que nadie turbe ninguno de sus actos gubernamentales con demandas o querellas ante el sistema judicial. En la fisura que creó Micheletti, las fuerzas contrarias a la oligarquía que busca dirigir eternamente al país, se montó la segunda resistencia contra el sistema instaurado. Es en la crisis en que estamos. Y la razón por la que los Fiscales en ayuno, que no son tontos, no cejan en sus propósitos de eliminar un sistema de reparto público inconveniente.

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08 mayo 2008

Más allá de la huelga de hambre

Miércoles 07 Mayo 2008

Efraín Moncada Silva
Los hechos sociales tienen un fondo, una motivación, una razón, cuyo significado dimensión hay que descubrir y medir.

Más allá de la actitud valiente y honesta de los jóvenes fiscales del Ministerio Público, palpita la exigencia colectiva de combatir realmente la corrupción que socava, desde hace largo tiempo, el organismo social en general. Incluyendo importantes áreas del gobierno de Honduras.

Más allá del ejemplo de sacrificio y dignidad que nos están dando los jóvenes en huelga de hambre, vibra un sentimiento y un clamor colectivo de justicia de la mayoría del pueblo, que se resiente de un sistema de justicia que privilegia unos pocos en desmedro de la mayoría del pueblo.

Más allá de la solidaridad social que ha inspirado la protesta extrema de los que están exponiendo su salud y hasta sus vidas está presente el ideal común de forjar un país donde los operadores de la justicia no sigan siendo escogidos como un especie de botín de las cúpulas de los politiqueros tradicionales no de grupos económicos como ha venido sucediendo hasta ahora.

Más allá de la simpatía de amplios sectores populares que ha despertado la expresión genuina de decoro del puñado de ciudadanos y ciudadanas, está la conciencia colectiva de un pueblo que comienza a dar señales de poner fin a las maniobras, argucias y malabarismos de una clase política atada todavía a la coyunda de los viejos vicios de la política vernácula, que nunca ha sentido la necesidad de cambiar de actitud y de prácticas, y que predica la legalidad pero no la ejercita, que invoca la honestidad del diente al labio, que habla de moralidad pero que en los hechos no la práctica en la vida publica.

Mas allá del desafío de los jóvenes soñadores, se halla el inicio de un movimiento social en Honduras que solo los políticos de visión corta y carentes de sensibilidad social no pueden lograr percibir.

Más allá de la huelga de hambre de los fiscales, ha venido tomando cuerpo un alto a la impunidad embozada o visible, un basta ya a una legalidad hipócrita, que cuando conviene a los intereses personales o de grupo se quebranta la Constitución, mientras otras veces se rasgan las vestiduras aparentando defender la Carta Magna.

Más allá de la gesta paradigmática de los jóvenes huelguistas, se halla el repudio colectivo a los abusos de los grupos de poder que hábilmente manejan sus títeres visibles o disfrazados para desinformar al público, tratar de desacreditar a personas y movimientos y justificar posiciones deleznables.

Hay que ver las señales que se están dando en la sociedad hondureña para enmendar la plana. La factura la pagarán tarde o temprano los morosos con el pueblo.

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03 mayo 2008

Cuando el río suena…



Armando Garcia
Los políticos deben poner las bardas en remojo. Se están acercando a los tantos. Les está llegando, en esta hora cero, el agua al cuello, el minuto de ser enjuiciados por su monda vida de mentiras viejas. El pueblo hondureño, taimado, vilipendiado y todo, no está dispuesto a seguir tolerando esa cadena de nunca acabar de la corrupción y la componenda de los poderes fácticos que dominan, a la topa tolondra, todos los campos de la vida y la hacienda de este potrero republicano. La lucha de los fiscales es sólo el principio del fin de esa vida muelle que tiene la clase política de jugar con la voluntad, los dineros y los destinos de este pueblo hasta tornar el jugoso erario en su delicioso botín. La crisis de los últimos tiempos ha sido la gota que colmó el vaso. Ha llegado el momento de decirle no al cacicazgo bipartidista, al ex presidente corrupto, al ex funcionario ídem, al ex diputado mañoso, al lépero diplomático, al chafarote matarife, al mafioso jefe del organismo descentralizado, al líder de pacotilla, al capo de la droga, al compraventa de influencias, al juegamanos de las reglas del juego, al prestanombre del club del compadre hablado y a los burócratas que actualmente están pegados a la teta de la ubre estatal y actúan con felonía e impunidad. La lucha de los fiscales es el difícil chinchín en la cola del gato del bandidaje.

Los politiqueros, es decir, la descarada cara pública e impúdica de la opulenta clase dominante, han jugado tanto con la voluntad de este famélico pueblo, han hecho tantos desmadres en su componenda que ya, como los parches en el calzón del indigente, en su engañifa, no cabe un remiendo más.

Los fiscales han dado un aldabonazo. Su huelga de hambre tocó el corazón más sentido del pueblo. Campesinos, amas de casa, estudiantes, en fin, todo el conglomerado social hizo causa común con ellos. La indignación colectiva no es casual. La gente está harta de los corruptos. Ya no quiere más mentiras demagógicas. Está cansado de que esos organismos contralores del Estado sigan siendo una guarida de tapaderas, hábiles componedores y lavadores de imagen de tanto forajido que se ríe, a moco tendido, con su pandilla, con un naipe de cartas de libertad en la mano, salvoconducto oficial para seguir haciendo diabluras en su sostenible delinquir.

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30 abril 2008

Los fiscales, la crisis y el pastor

La Trinuna, Martes 29 Abril 2008
Juan Ramón Martínez

Un reducido grupo de fiscales, que inicialmente fueron menospreciados tachándoles de idealistas, está concitando a su alrededor el viejo y acumulado malestar de la sociedad con respecto a la operación de las instituciones públicas. Que si no se hace algo y pronto, puede derivar en una crisis que haga temblar las bases de la frágil institucionalidad en que vivimos. Como siempre, descuidados de la conveniencia de los análisis serios, mostramos incapacidad para entender las cosas, que si lo hiciéramos bien, nos permitiría extraer las enseñanzas que son tan necesarias para el perfeccionamiento de la vida social y política de cualquiera nación. Más bien, ante la crisis que plantean los fiscales, los bandos confrontados han echado mano a la descalificación, pasado por alto entonces, la discusión de los temas torales que deben ser el centro de nuestras preocupaciones en vista que allí --y no en otra parte-- es donde se encuentran todos los males de nuestro país.

Han sido innecesarios los ataques en contra los fiscales en huelga. E incluso imprudentes e inconvenientes, los que se han hecho en contra de Evelio Reyes que, sensibilizado frente a la tremenda injusticia que todos conocemos pero que nadie tiene valor de denunciar, no ha hecho otra cosa que colocarse al frente, ofreciendo su concurso y su talento para buscar arreglos mediante el diálogo. Pero en vez de valorar esa salida de la "sacristía", para encarar la injusticia que priva en Honduras, lo que se le reclama es por el precio del reloj que usa y por la tela que están hechos sus trajes de calle. Como si ello fuese el asunto central en una personalidad que, como la de Reyes, no sólo tiene derecho a intervenir como hondureño, sino que reclamar y exigir --con pasión y enojo incluso-- como líder religioso que entre nosotros se respete la ley, se busque lo mejor para todos y, fundamentalmente, que no se continúe engañando como se ha venido haciendo hasta ahora, a toda la población.

La reacción de Evelio Reyes, ante lo que considera engaño de parte del Congreso que, mientras estaba negociando con la comisión que él encabeza, se reunió para tomar decisiones que pudieron consensuarse con el líder evangélico que, ante el engaño --que por demás no está acostumbrado a ser víctima-- ha reaccionado en una forma que, no ha dejado de sorprender, incluso a quienes creíamos que le conocíamos bien. Y es que Reyes, pese a su enorme experiencia como predicador, no conocía la naturaleza interna del Congreso; ni mucho menos la falta de seriedad de su actual presidente que, sin vacilación alguna, dio un paso que, en vez de arreglar las cosas, más bien las ha complicado. Es decir no había sentido en carne propia el irrespeto del sistema político a la persona humana, la burla de los líderes que dirigen las instituciones que creen que la población ha sido inventada para ser juguete de sus pasiones infantiles; ni mucho menos, el dolor que provoca ser menospreciado y engañado por quienes, están obligados a respetar para ser respetados. Ante estos golpes, la reacción de Evelio Reyes, no sólo la comprendo, sino que la respaldo y la celebro. Porque por primera vez, un líder evangélico enfrenta la injusta forma de manejar las cosas públicas, llamando las cosas por su nombre y con el tono que corresponde a las dignidades ofendidas por quienes están obligados a respetarlas. Además esta reacción del pastor Evelio Reyes, parece confirmar que el cuestionamiento del sistema, la destrucción de las estructuras injustas que tantos daños provocan; y la introducción de las reformas necesarias para hacer que el país salga del marasmo actual, vendrán inevitablemente desde la sociedad civil. Los partidos no quieren asumir la tarea. Más bien, parecen muy cómodos zopilotes que celebran con ojo grande la carroña que nos rodea. Y creen contentar al pueblo, cuando de tarde en tarde, muestran alguna indolente intención de bregar con algunas crisis periféricas del sistema del cual son parte.

Las instituciones tampoco son solución. El sistema judicial está agotado y, por más que hagamos cambios de personas, no nos dará más. El Congreso, en la medida en que ya no representa al pueblo, sino que los diputados son los dueños de la voluntad de los electores, se ha vuelto incapaz para introducir las reformas necesarias para evitar los problemas que nos ocupan. El Poder Ejecutivo, en vez de ayudar, contribuye, a aumentar la crisis, haciendo declaraciones o animando renuncias que aunque oportunas en una crisis menor, son inconvenientes en este momento en que ya no se pelea entre los partidos políticos, sino que con los propietarios y verdaderos dueños de la escasa voluntad que todavía se observa en el país.

En conclusión, Evelio Reyes no es el villano. El no ha inventado la crisis. Su servicio es llamarnos la atención, indignado hasta los tuétanos por la forma irresponsable como funcionan las instituciones. Lo que nos toca a todos, no es atacarle; ni descalificarlo. Más bien le debemos agradecer que por su sensibilidad, nos damos cuenta que este país está por llevárselo el diablo. Y que en las vísperas, el pueblo, sin que nadie lo convoque, un día saldrá a la calle para sacar del poder a los mercaderes del templo. Y, será muy tarde.

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